Uno de los muchos flecos que quedan sobre el ataque iraní a las bases norteamericanas en Irak, es la naturaleza y la intensidad de los daños infligidos por los misiles iraníes. Desde determinados medios se habla de que, en realidad el ataque fue un fraude pactado con Estados Unidos para desescalar la tensión, que Irán avisó con tiempo a Irak y que, este último, a su vez, avisó al Pentágono para que evacuara la base y que no hubiera daños personales. Es posible que sea cierto. Trump se manifestó especialmente tranquilo tras los ataques y con un “todo está bien” dejó claras las consecuencias del acto de respuesta al asesinato del general Soleimani.

Sin embargo, son muchas las incógnitas que rodean al incidente que, ni se han resuelto, ni se van a resolver en breve. Entre otras cosas, porque el acceso a la base de Ain Al Asad, la más perjudicada por los misiles, o a sus inmediaciones está absolutamente prohibido para el personal iraquí o los periodistas.

Trump, en su solemne alocución a los medios de comunicación del día después de autos, se jactó de poseer un sistema de alerta exitoso que evitó las víctimas. En otro momento se afirmó que no se había considerado activar la defensa anti misiles porque todo estaba controlado. Falso, la base no cuenta con defensa anti aérea porque, simplemente, no tiene baterías Patriot o Thaad instaladas. Ain al Asad es muy importante a nivel de volumen de soldados, pero no se había diseñado para enfrentar a un tipo de enemigos armados con misiles poderosos, el objetivo estaba bastante bien escogido. Ayer mismo, la televisión española afirmaba que incluso la hora estaba escogida para no causar daños a personal que estuviese caminando dentro de la base, pues a esa hora los militares norteamericanos estarían dormidos. También es erróneo, el momento se planificó cuidadosamente para coincidir con la hora en la que se atacó al convoy en el que viajaban Soleimani y Muhandis.

De lo que no cabe duda es de la efectividad de los ataques por las fotos satelitales publicadas. En ellas se aprecian varios impactos y edificios y hangares completamente destruidos. Los informes iniciales hablaban de evacuaciones inmediatas en helicópteros de lo que se suponía eran heridos o muertos. Periodistas de Haaretz, el medio progresista israelí, dicen que han acogido a 224 heridos en un hospital de Tel Aviv según informaciones aportadas por su director. También se habla de una evacuación en un C17 el pasado jueves hacia la base alemana de Ramstein, que suele recibir habitualmente víctimas de las múltiples guerras en las que EEUU participa.

En cualquier caso, con la gestión de la información convertida en una poderosa arma de guerra, va a ser complicado disponer de datos reales y verificados durante mucho tiempo. En el Pentágono saben que el impacto producido en la opinión pública por la visión de los ataúdes de soldados repatriados a su país puede frustrar sus planes bélicos y ya desde la guerra contra Irak, prohibieron tajantemente su difusión.

De momento, con la situación como está, la escalada de la tensión entre ambos países ha bajado varios peldaños y eso es positivo para todo el mundo. Claro que, para Irán, una respuesta sin víctimas en el lado agresor no parece suficiente, pero si Estados Unidos está haciendo las maletas y retirándose de veras de Siria e Irak, la victoria para la República Islámica es más que un éxito, imposible si quiera de soñar en otras circunstancias, además de ser el principal objetivo de Soleimani.