Mientras España se preocupa por las cifras de fallecidos y en que el día a día del confinamiento sea lo más llevadero posible, FAES, la Fundación liberal conservadora y demócrata cristiana que preside el ex presidente del Gobierno José María Aznar, ha alertado de la posibilidad de que la crisis del coronavirus derive en un Estado marxista.

A FAES se la conoce informalmente como «el laboratorio de ideas del PP» y se constituye como un think tank de dicho partido. Por lo que nos podemos imaginar cuál será la siguiente línea de ataque de la formación que lidera Pablo Casado.

“Propugnarán un Estado benefactor, que todo lo puede, todo lo ordena y de todo dispone. El Estado sustituirá a la sociedad civil y acaparará no sólo el poder político sino los recursos económicos y los medios de comunicación y que, celoso de nuestra libertad, no nos dejará dar un paso sin que él lo permita, siempre para nuestra mejor protección”, argumenta Fernando Díez Moreno, patrono de la Fundación FAES.

Díaz Moreno intenta mezclar conceptos para sacar rédito político para el Partido Popular. Confunde indicando que esta situación de confinamientos es en realidad un recorte de libertades y de control absoluto del Gobierno.

Y afirma: “Esta reflexión tiene la finalidad de advertir de la existencia de corrientes políticas que pretenden configurar esa sociedad futura desde una perspectiva marxista, como si el marxismo no hubiese sido derrotado con la caída del muro de Berlín y la Unión Soviética no se hubiera desintegrado”.

FAES cree que se percibe una «corriente poderosa de descontento e indignación» contra la actuación del Gobierno «por su imprevisión y falta de eficacia en la respuesta ante esta crisis». Asimismo, considera que las apelaciones a la unidad y colaboración de todas las fuerzas políticas «carecen de legitimidad social y política cuando quienes ahora las reclaman no las practicaron en aquellas otras circunstancias anteriores que afectaron a Gobiernos de otro signo».

Al margen de esto, según FAES, “se otean ya problemas y tomas de posición mucho más profundas, en lo ideológico y en lo político”. “Porque bajo pretexto del cambio inevitable de nuestros modos de vida que traerá consigo la crisis, y de los nuevos paradigmas a los que deberán ajustarse las sociedades después de que esto pase, ya se vislumbra, no algo nuevo o sorprendente, sino el viejo rostro del estatismo y del control social”.

Aprovechando «la angustia» de la gente, algunos van a querer «vender», «cual bálsamo de Fierabrás, recetas y soluciones que se presentarán como nuevos descubrimientos o soluciones sociales casi mágicas». «Propugnarán un Estado benefactor, que todo lo puede, todo lo ordena y de todo dispone. El Estado sustituirá a la sociedad civil y acaparará no sólo el poder político sino los recursos económicos y los medios de comunicación y que, celoso de nuestra libertad, no nos dejará dar un paso sin que él lo permita, siempre para nuestra mejor protección», avisa.

FAES usa un mensaje del vicepresidente Pablo Iglesias en las redes sociales, donde citaba el artículo 128.1 de la Constitución: “toda la riqueza del país…está subordinada al interés general”, «omitiendo otros artículos» como el 33.1 que reconoce «el derecho a la propiedad privada y a la herencia» o el 33.3 acerca de que «nadie podrá ser privado de sus bienes y derechos sino por causa justificada de utilidad pública o interés social, mediante la correspondiente indemnización» y el 38: “se reconoce la libertad de empresa en el marco de la economía de mercado”.

Días antes FAES lanzaba otra nota desaconsejando unos posibles Pactos de Moncloa al Partido Popular si participan en ellos «los comunistas presentes en el Gobierno español», en alusión a los ministros de Unidas Podemos.

“Pablo Iglesias, Alberto Garzón, Irene Montero, Yolanda Díaz y Manuel Castells se integran en el relato destructivo que descalifica ese gran acuerdo que hizo posible la democracia y la prosperidad como nunca antes en España”, defendían. 

«Podemos en el Gobierno representa un riesgo inasumible y amenazante para el sistema democrática. Es hora de que el Partido Socialista decida ya si en estas circunstancias quiere ser parte del problema o de la solución», sentenciaba FAES.

Fuentes: ElPlural.com, El Imparcial.