Por Javier Cortines

Sí, sí, en Venezuela se vive un complejísimo conflicto que podría acabar, incluso, en una guerra civil, pero los análisis que se hacen desde la atalaya europea, acostumbrada a juzgar y condenar a “todo quisqui del Tercer Mundo”, no dejan de ser “cortos” y casi siempre están cocinados en los fogones de la Casa Blanca y CIA.

Como escribió una vez mi amigo y colega Julio Mateos en su crónica “Venezuela y muchas cosas más” (Pinchar enlace para ver crónica completa), cuando una vez le preguntaron a García Márquez qué opinaba sobre Venezuela, el Premio Nobel prefirió permanecer en silencio para evitar “ser utilizado”, dando fe una vez más de la necesidad de ser prudente a la hora de emitir un juicio de peso con repercusión internacional.

El capitalismo es un monstruo que devora a los más débiles, cual Saturno con sus hijos

Los medios españoles y estadounidenses no dejan de dar la brasa con Venezuela y, como la gente pica como las gallinas a las que se arroja puñados de maíz, nos olvidamos de los gravísimos problemas que tenemos en “la madre patria” y que, por falta de voluntad política, desidia, sumisión al capitalismo, etc., siguen sin resolverse al tiempo que los altavoces, los voceros, no dejan de pregonar las delicias del “estado del bienestar”.

España está entre los países de la Unión Europea con mayor tasa de pobreza (la energética afecta al 40% de los hogares), a pesar de que hemos estado gobernados durante décadas por el Partido Socialista Obrero Español (PSOE), que, según sus principios fundacionales, debería pelear por acortar las diferencias entre ricos y pobres.

Según el Informe Mundial de Riqueza recientemente publicado por la prestigiosa consultora “Capsemini”, el número de millonarios que hay en España se ha disparado en un 76% desde el año 2008. Nuestro país contaba a finales de 2018 con 224.200 millonarios que acumulaban una riqueza de 566.000 millones de euros, es decir la mitad de todo el dinero que se produce anualmente en “la piel de toro”.

El citado documento agrega que España es el 7º país de Europa con más millonarios y que está sólo por detrás, “en ese rubro”, de Alemania, Francia, Reino Unido, Suiza, Italia y Países Bajos. Como ahí somos campeones, adelantamos en ese apartado a Noruega, Austria y Suecia, y la cosa va en aumento.

En contraposición, los españoles en riesgo de pobreza o exclusión social ronda los 12,5 millones de personas, siendo los más afectados las mujeres, los jóvenes, los niños y los jubilados, según afirma la Red Europea de Lucha contra la Pobreza (EAPN), al revelar los datos del ejercicio 2017-2018.

El indicador AROPE, referente esencial en los análisis económicos, fija en el 26% de la población el número de españoles y españolas que viven en la pobreza, o en riesgo de pobreza y exclusión social, y subraya que desde 2008 hay un millón más de personas que han pasado a engrosar esa franja social, es decir, el colectivo de los más vulnerables.

La revalorización de las pensiones empobreció a cientos de miles de españoles de “la clase media baja”

Es necesario recalcar, una y un millón de veces, que el principal problema de España es la creciente y abismal diferencia entre ricos y pobres.

De ese volcán salen, cual lava y rocas en llamas, la discriminación, “el racismo entre españoles”, la “aporofobia” (miedo y desprecio a los pobres), la violencia social e individual, las tensiones de todo tipo, la contaminación religiosa, la manipulación de las mentes, la incultura, el abandono escolar y un largo etc., que llenaría varias bibliotecas.

Y mientras Venezuela sigue yendo a la deriva (o no), en España la casta gobernante y sus acólitos ven la “desigualdad social” como un mal menor, (En Roma se decía que para vivir con dignidad había que tener muchos esclavos), como “algo crónico y lógico en las sociedades avanzadas” y se contentan con poner parches de vez en cuando. Y así sigue el monstruo del capitalismo, cual Saturno devorando a sus hijos.