En julio de 2018 los medios digitales OkDiario y El Español hicieron públicas las grabaciones de un encuentro que había tenido lugar tres años antes en Londres entre Corinna zu Sayn-Wittgenstein, el comisario José Manuel Villarejo y el expresidente de Telefónica Juan Villalonga, amigo común de ambos. En esos audios, Corinna acusa a Juan Carlos I de cobrar comisiones, que ascenderían a 100 millones de euros, por la adjudicación de las obras de construcción de la línea de tren de alta velocidad La Meca-Medina, así como de ocultar en Suiza su supuesta fortuna sirviéndose de testaferros y de sociedades pantalla.

Sobre esto y todas las polémicas que lo rodean, ha querido pronunciarse Miguel Ángel Revilla, el presidente cántabro, en La Sexta Noche, señalando  son «de una gravedad tremenda». «El tema del rey emérito era más o menos conocido, pero se hacía la vista gorda por lo que significa su figura», señaló el presidente de Cantabria, quien confiesa que se siente «molesto» por «la cantidad de llamadas que estoy recibiendo diciéndome que no me meta con él por cómo está el país».

Revilla señala que la excusa de no hablar del tema para «no desestabilizar el tema» no es válida y asegura «no soportar» a los corruptos y «si están en las máximas instituciones del Estado mucho menos». Considera que si alguien tiene que ser ejemplar es la máxima representación de un pueblo.

Además, destaca que en la Constitución hizo un artículo «infumable» que dice que el rey es inviolable, «lo que hace suponer que está al margen de la ley y puede hacer lo que le dé la gana», opina.

Y añade: «Si pudiera sustituirlo, habría puesto algo como es inviolable en los acuerdos que pueda tomar como jefe de Estado. Pero en el caso de la corrupción habría añadido que debería ser el más escrupuloso y más transparente, de manera que cualquier acto de corrupción tendría que tener un castigo superior al resto».