El líder de Podemos en el Parlamento Europeo, Miguel Urbán, dijo en una entrevista a Efe que «el mayor problema que tenemos para construir un verdadero proyecto europeo es la Unión Europea», y reclamó la vuelta a los valores sociales y de solidaridad.

En una entrevista de repaso de legislatura Urbán defendió su europeísmo al tiempo que se mostró crítico con el funcionamiento actual de la UE, que señaló que viaja como «un tren sin frenos» por la vía neoliberal.

«Lo importante es que apretemos el freno de emergencia, no parar para bajarnos del tren, sino para ir hacia donde quieran las mayorías sociales, porque el proyecto europeo debería ser en favor de las clases populares», añadió.

Para Miguel Urbán, la senda europeísta de la UE se torció por «la mutación neoliberal del tratado de Maastricht», cuando se estableció el inicio de la política monetaria común y se acordó coordinar los objetivos de deuda y déficit, entre otros.

«Maastricht es la institucionalización de la política neoliberal por encima de otra opción, que no hay otra opción que gestionar el neoliberalismo (…) es la transferencia a los bancos de 600.000 millones de euros anuales en venta de deuda», añadió.

Sobre qué alternativa tiene la UE en un mundo polarizado en guerra comercial y que huye del multilateralismo, el eurodiputado señaló que «lo utópico es pensar que se puede seguir como hasta ahora, que esto no lleva a la implosión de la UE, de la idea misma de Europa, a que lleguen otros procesos de disgregación como el ‘brexit'».

Para el secretario para Europa de Podemos, «sería necesaria una reflexión sobre el papel que debe jugar la UE. Cada viernes por ejemplo los jóvenes se manifiestan por el clima, por qué no aprovechar ese impulso para un cambio de modelo productivo, para ir hacia el ecosocialismo, esa nueva senda la podría abanderar la UE».

El cofundador de Podemos reflexionó que la ciudadanía siente distancia de las instituciones por algunos déficit democráticos como que el Parlamento Europeo, la única institución elegida directamente por los ciudadanos, no tenga más capacidades legislativas o de control.

Receló del «europeísmo inconcreto», «el europeísmo mantra», calificó, de los grandes partidos en España, y se lamentó que esté tan poco Europa en el debate político nacional «cuando las políticas comunitarias afectan tan directamente a la ciudadanía en su vida cotidiana».

Otro asuntos sobre el que quiso pronunciarse es los «chalecos amarillos» en Francia, que dijo expresan «la época de insatisfacción generalizada por un sistema que no satisface las necesidades de la población».

También destacó que más allá de las revueltas en la calle están las «revueltas electorales», como la que dijo ha tenido lugar en Italia.

«Es la primera vez que un partido que no es de las élites o que responde a los intereses de Bruselas ha ganado unas elecciones», destacó, aún marcando distancia ideológica con el Movimiento 5 Estrellas y la Liga.

A propósito de las hasta diez resoluciones sobre Venezuela con las que algunos partidos en la Eurocámara han buscado que los eurodiputados de Podemos se significaran, resta importancia y dice que la instrumentalización del asunto le ha parecido «cómica y anecdótica».

Urbán reconoce que cuando Podemos estaba aún en construcción y elaboraron una lista – el Parlamento Europeo fue la primera institución en la que la formación morada obtuvo representación (2014)- no podía «imaginar» que sería eurodiputado y que ha sido «un cambio personal y vital muy importante».

Contó que, tras cinco años de una legislatura europea, «cuanto menos intensa», su balance es agridulce, «con muchas cosas buenas que mantendríamos y otras que no».

«La principal cosa y de la que nunca me he arrepentido es de dar el paso y montar Podemos y presentarnos a las elecciones europeas. Esa idea de que es necesario dar una patada al tablero político no ha pasado. Será con nosotros o con otras personas, pero hay que seguir intentándolo», respondió.

Lara Malvesí


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