Decenas de miles de malienses marcharon hoy en las principales calles de la capital Bamako para denunciar la situación de inseguridad y el recrudecimiento de violencia contra civiles en el centro del país, según pudo constatar Efe.

En la marcha, convocada por varias autoridades religiosas, participaron los dogones (grupo étnico que vive en el centro de Mali) y militantes sindicales y miembros de diferentes ONG.

Los manifestantes gritaron eslóganes para reclamar la dimisión del actual gobierno y criticar a la Misión de Naciones Unidas en el país (Minusma).

La violencia en Mali se ha ido desplazando los dos últimos años desde las regiones tuaregs del noreste hacia el centro-este fronterizo con Burkina Faso y Níger, sobre todo la región de Mopti y la contigua de Gourma, al sur del río Níger.

En esas regiones ya no son solo los grupos de inspiración yihadista los que atacan al ejército del país o las fuerzas de la Minusma, sino que con frecuencia se producen enfrentamientos de carácter étnico entre peuls (también llamados fulanis), dogon y bambara, que terminan a veces en matanzas con decenas de muertos.

La última y más grave, que ha convulsionado al país, tuvo lugar el pasado 23 de marzo en Ogossagou, donde una milicia formada por cazadores «donzo» asesinó a 160 pobladores peuls de una aldea.