El siguiente contenido corresponde a las declaraciones formuladas ayer por un portavoz de ACNUR en una rueda de prensa en el Palacio de las Naciones, en Ginebra.

ACNUR, la Agencia de la ONU para los Refugiados, está ofreciendo apoyo urgente a decenas de miles de personas recientemente desplazadas por los brutales ataques y enfrentamientos de los grupos armados en las provincias de Kivu Norte e Ituri, en la República Democrática del Congo (RDC).

Más de 50.000 personas han huido tras el reciente recrudecimiento de los combates en Kivu Norte. Entre los desplazados hay un número abrumador de niños, muchos de los cuales no están acompañados por sus padres o tutores.

Durante los brutales ataques atribuidos al grupo armado Fuerzas Democráticas Aliadas (ADF) al menos a 13 personas fueron asesinadas el 21 de septiembre en un asentamiento para personas desplazadas internas en Mbau, una aldea en el territorio de Beni. Temiendo por sus vidas, muchos otros huyeron desde los campos cercanos donde estaban trabajando, dejándolo todo atrás. Al día siguiente, el mismo grupo armado habría saqueado e incendiado un dispensario médico en la aldea de Musuku. Un médico y varios civiles están desaparecidos desde el 22 de septiembre.

Como la violencia sigue afectando a los civiles en las regiones del este del país, reina en muchas zonas una sensación de conmoción, pánico y temor. La población teme más ataques y no desea regresar a sus hogares.

Un gran número de personas desplazadas ya ha tenido que huir por segunda vez este año y ha encontrado refugio con familias de acogida en la ciudad de Mangina, a pesar de que la población local ya tenía dificultades para satisfacer sus propias necesidades básicas. Algunos desplazados se han refugiado en una iglesia que se encuentra masificada, mientras que otros carecen de un refugio adecuado y se ven obligados a dormir a la intemperie. Los civiles están atrapados en un círculo vicioso de violencia y desplazamiento sin ninguna esperanza a corto plazo, lo que hace de la región un epicentro constante de sufrimiento humano.

Para responder a las necesidades de los desplazados internos y de sus comunidades locales de acogida, ACNUR, sus socios humanitarios y las autoridades locales están prestando ayuda, entre otros aspectos, en materia de alojamiento, atención sanitaria, agua y saneamiento y protección.

ACNUR también está ofreciendo asistencia a las personas desplazadas forzosas en Pinga, una zona de Kivu del Norte, donde los combates en curso han alcanzado unos límites alarmantes poniendo en peligro vidas inocentes. Los enfrentamientos producidos tras la división de las diferentes facciones dentro del grupo armado NDC/R, han desplazado entre 40.000 y 60.000 personas desde julio.

Tras una misión interinstitucional de agencias de Naciones Unidas a la zona en el mes de agosto, y gracias al seguimiento continuo en materia de protección, ACNUR y sus socios han recibido informes de violaciones de derechos humanos como asesinatos, violaciones sexuales y secuestros. Se ha identificado a más de 270 niños vinculados a grupos armados y se han documentado denuncias de reclutamiento de niños y niñas, asesinatos y mutilación de niños y niñas, así como de violencia sexual contra los menores. Al menos 54 niños recientemente liberados por un grupo armado habrían sido obligados, al parecer, a unirse a una facción contraria en la zona.

ACNUR está reforzando su presencia en la región y preparando la distribución de material humanitario para unas 15.000 personas, así como la construcción de refugios de emergencia, y está trabajando con las comunidades para reforzar sus mecanismos de protección.

En el territorio de Irumu, en el sur de la provincia de Ituri, también se ha constatado un fuerte aumento de la violencia con la aparición de un nuevo grupo armado y el recrudecimiento de los ataques perpetrados por otros grupos armados y milicias.

Todos estos grupos aplican los mismos métodos destructivos de saqueo e incendio de casas, lo que dificulta el regreso de las personas desplazadas a sus aldeas. Desde julio de este año, más de 120.000 personas han sido desplazadas por esta oleada de violencia en el territorio del sur.

En julio y agosto, las consultas de paz llevadas a cabo por las autoridades locales concluyeron con un llamamiento unánime a todos los grupos armados de la zona para que cesaran las hostilidades. Sin embargo, estos esfuerzos no han permitido restablecer la paz, ya que las antiguas disputas por la tierra entre diferentes comunidades siguen sin resolverse y tampoco se ha acordado un proceso de desarme. Los grupos armados han proseguido sus ataques durante el mes de septiembre, matando al menos a 43 personas y secuestrando a otras 17 en el territorio.

Los nuevos desplazamientos en Kivu Norte e Ituri se suman a los más de 3,4 millones de desplazados internos en las dos provincias. Actualmente hay 5,5 millones de personas desplazadas internas en la República Democrática del Congo, lo que constituye una de las mayores poblaciones desplazadas en el mundo y la mayor de toda África.

ACNUR necesita 168,2 millones de dólares estadounidenses para responder a las necesidades de los refugiados y los desplazados internos en la RDC este año, pero hasta la fecha sólo ha recibido el 61%.

Fuente: Acnur