El consumo del falso remedio milagroso MMS, también conocido como solución mineral milagrosa, solución maestra o suplemento mineral milagroso, que lleva más de diez años en internet promocionándose como cura contra el cáncer, la hepatitis, el VIH o el autismo, ha sufrido un incremento asociado a la pandemia.

Este compuesto, que no es más que dióxido de cloro disuelto en agua y que resulta tóxico tanto por ingesta como por inhalación o contacto por la piel y mucosas, está siendo promocionado por los grupos negacionistas del SARS-CoV-2.

En los peores momentos de la epidemia de Covid-19 en España, entre los meses de abril y junio, el Servicio de Información Toxicológica atendió 26 consultas telefónicas por consumo de MMS, mientras que en todo 2019 sólo se registraron ocho consultas.

Según sus defensores, el MMS destruye las bacterias y patógenos sin dañar las células y afirman que es un medicamento patentado y apto para usarse en hospitales, pero Toxicología indica que el MMS puede perjudicar a diferentes órganos e informa de los posibles efectos tóxicos: alteraciones digestivas como náuseas, vómitos y diarrea; hipotensión; cianosis; alteraciones metabólicas como hipercloremia; alteraciones pulmonares como edema pulmonar; así como cefalea y edema cerebral.

Además, solo se elimina a través de los riñones y lo hace lentamente, de modo que puede tener efecto acumulativo.

Tal y como ha indicado el jefe del Servicio de Información Toxicológica del INTE José Luis Conejo: «Este producto no cura. No es de uso curativo, es de uso de desinfectante de superficies».

Josep Pàmies, uno de los principales gurús de las pseudoterapias en España, es el mayor defensor de este producto tóxico y de su eficacia, a pesar de no ser demostrada científicamente.

Lo cierto es que no se ha demostrado que alguna persona en el mundo se haya curado de Covid-19 con esta pócima milagrosa que además, según la ley, es un medicamento ilegal.