La memoria histórica contiene un amplio universo de referencias. En nuestro país, nos traslada de forma automática a las trayectorias de las personas que vivieron la Guerra Civil y la posguerra desde el lado de los perdedores y a la ausencia de reconocimiento de su sufrimiento, su dolor y su condición de víctimas.

La democracia ha alcanzado hoy en día un grado de madurez que permite abordar este objetivo. Reconocer una parte de la historia negada, olvidada o silenciada, implica también significar a aquellos que sufrieron sin ser reconocidos o fueron estigmatizados sin poder restaurar, aunque fuera de manera simbólica, su dignidad o la de sus antepasados.

Sin embargo, esto no es así para la extrema derecha en España. La portavoz de Vox en la Asamblea de Madrid, Rocío Monasterio, ha defendido este martes la decisión del Ayuntamiento de Madrid de eliminar del callejero los nombres de Francisco Largo Caballero, presidente del Gobierno de la República, e Indalecio Prieto, ministro socialista en la República, al ser «enemigos del a democracia».

«La Ley de Memoria Histórica nos molesta, porque lo que hace es abrir trincheras, pero si quieren defender esa ley la tenemos que aplicar con rigor y la debemos aplicar a todos los totalitarios como esos que no querían que votaran los obreros y eran contrarios a la democracia y enemigos de la libertad. No merecen tener unas calles y no merecen estar en nuestras calles», ha trasladado Monasterio en una entrevista en el ‘Canal 24h’, recogida por Europa Press.