La última catalana superviviente a los campos de concentración nazis, Neus Català, ha muerto este sábado a los 103 años. Català, que mantuvo su militancia comunista hasta el final, pasó 15 meses en el campo de Ravensbrück, en Alemania, y luchó toda su vida por la memoria después de luchar primero a favor de la II República y, posteriormente, junto a la resistencia francesa contra los nazis. Después de que su familia confirmara la noticia de su fallecimiento, la militante ha sido despedida por varias organizaciones de izquierdas catalanas.

Neus Català, nacida en Guiamets (Tarragona) en 1915 y de profesión enfermera, luchó toda su vida por la memoria de sus compañeros y de todos los deportados, detenidos y asesinados por régimen nazi. Militante comunista desde la juventud, durante sus últimos años mantuvo su implicación política en el Partido Comunista Catalán (PCC) y en Izquierda Unida y Alternativa (EUiA).

En 1939 cruzó la frontera francesa con 180 niños huérfanos que estaban a su cuidado en Premià de Dalt (Barcelona) y, junto con su marido, colaboró en actividades de la resistencia francesa contra la invasión nazi. En 1944 fue deportada a Ravensbrück donde fue obligada a trabajar en la industria de armamento, donde formó un comando que clandestinamente boicoteaba la fabricación de armas.

Tras ser liberada, Català, regresó a Francia donde continuó su lucha clandestina contra el franquismo. La Generalitat le concedió en 2005 la Creu de Sant Jordi y en 2015 la Medalla de Oro, y en 2014 el Ayuntamiento de Barcelona le otorgó la Medalla de Oro al Mérito Cívico.

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