«Me encantaría tener el país abierto y en funcionamiento para el día de Pascua», ha asegurado el presidente estadounidense, Donald Trump, en una entrevista con la cadena Fox News, en la que ha advertido que en su opinión «va a morir mucha más gente si se permite que esto continúe» debido al aumento del desempleo y la ruina financiera de algunos negocios, que provocará «miles de suicidios» si el país sigue paralizado mucho más tiempo.

Estas declaraciones de Trump amenazan con cobrarse muchas víctimas, sobre todo de las clases menos pudientes, ya que son las que más expuestas están a contagios. Añadido a esto, el deficiente sistema sanitario de EE.UU. no es propicio para una virus de estas características. El ejemplo lo puso un adolescente en EE.UU., que dio positivo por el COVID-19 y murió después de ser rechazado de un centro de atención de urgencia por no tener seguro médico.

El alcalde de la ciudad estadounidense de Lancaster (California), R. Rex Parris, denunció que un centro de atención de urgencia denegó atención médica a un joven de 17 años por carecer de seguro de salud. Poco después, el chico murió por problemas vinculados con el nuevo coronavirus.

Conforme al alcalde, el joven, tras sentirse enfermo, fue a un centro médico de urgencia. “No tenía seguro, por lo que no lo trataron” y fue enviado a un hospital público pero en el camino falleció.

“Hemos aprendido que una vez que se sufren problemas respiratorios, falta el aire y se tiene fiebre, ese es el momento de recibir tratamiento médico, sin demora”, expresó Parris y, en tono enfurecido, reclamó: “Cuando un niño tiene dificultad respiratoria, estabilízalo y llama a una ambulancia, no pidas seguro”.

Las autoridades sanitarias alegaron que no estaba claro si el COVID-19 fue la causa del fallecimiento del adolescente estadounidense, y consideraron necesario realizar más estudios para determinar con seguridad lo que pasó. Sin embargo, lo que está claro es que fue rechazado por el sistema por no tener dinero.

Según informes, en Estados Unidos, hay casi 27 millones de personas, (el 8,5 % de su población) que no tiene seguro de salud, lo que puede ser una masacre de proporciones nunca conocidas si no se toman medidas urgentes.