Al menos 17 personas fallecieron este fin de semana en un ataque de hombres armados en una comunidad rural de Nigeria, en el estado noroeste de Zamfara, informaron hoy fuentes policiales.

Los atacantes irrumpieron en motocicletas en la aldea de Magami, en el distrito de Maradum, según un portavoz de la Policía citado por la Agencia estatal de Noticias de Nigeria, Mohammed Shehu.

Una vez en el poblado, dispararon de forma indiscriminada contra quienes intentaban huir, según un testigo citado por el periódico local Daily Trust.

Este estado, predominantemente musulmán y agrícola, sufre incesantes ataques de ladrones de ganado y bandidos armados, quienes llegan incluso a secuestran a personas.

Pese al despliegue de tropas para contener los repuntes de violencia, 50 personas han sido asesinadas en esta región solo en este mes, según el recuento de diversos medios locales.

Este último ataque aumenta la preocupación en materia de seguridad nacional, en un país que ya enfrenta una insurgencia yihadista en el noreste debido a la incidencia de Boko Haram.

«El luto y los funerales se han convertido en parte de la vida cotidiana de las personas de Zamfara y Birnin Gwari», denunció hoy en su cuenta de Twitter el senador y activista de los derechos humanos, Shehu Sani.

«Las élites políticas del norte guardan silencio sobre los frecuentes asesinatos y secuestros en el norte por tres razones: miedo a ser vistos como oposición al Gobierno, creencia de que el presidente está haciendo todo lo posible, indiferencia porque son los pobres los que mueren», recalcó Sani.

El presidente de Nigeria, Muhammadu Buhari, que busca la reelección por otros cuatro años en febrero del próximo año, afronta críticas generalizadas de la oposición por el creciente clima de inseguridad que vive el país.

Buhari fue elegido en 2015 con la promesa de erradicar la violencia de Boko Haram en el noreste, que desde 2009 ha dejado más de 20.000 muertos y provocado el desplazamiento de dos millones de personas.