El pasado noviembre, 3,6 millones de españoles votaron a Vox en las elecciones generales. La formación de ultraderecha se convirtió en la tercera fuerza política con 52 parlamentarios. Una campaña llena de bulos y populismo los aupó a esta posición, Sin embargo, el trato de los medios de comunicación tuvo mucho que ver.

Llegados a este punto, en el que la extrema derecha ya se ha integrado en el Parlamento (aunque no se hayan parado los bulos) los medios continúan una senda muy alejada de lo que significaría un necesario cordón sanitario a la intolerancia.

Días como el de ayer, Fiesta Nacional de España,en el que se normalizan y se permiten más si cabe las expresiones de extrema derecha, nos señalan que nos estamos equivocando en el tratamiento de este problema.

Un ejemplo claro es el momento que ha compartido el HuffPost en sus redes sociales, donde una mujer luce orgullosa la bandera franquista. Al verse grabados, intentan ocultarla, pero el problema es justo ese. Aunque se tape con otra bandera el símbolo fascista sigue ahí, oculto pero presente. Una metáfora perfecta de la Transición.