Qatar admitirá en el Mundial de fútbol que acogerá dentro de un año a los aficionados LGTBI… mientras no demuestren en público su condición sexual. Nasser Al-Khater, presidente del comité de organización del Mundial 2022 que se celebrará en Catar el próximo invierno, confirma que «la homosexualidad no está autorizada» en el país.

Aún así, Al-Khater ha prometido que los aficionados LGTBI tendrán derecho a viajar y ver los partidos, pero con la condición de que no pueden dar «muestras de afecto en público».

En una entrevista publicada en la ‘CNN’, Nasser Al-Khater ha destacado que «las demostraciones de afecto en público están mal vistas, y eso vale para todos».

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«Qatar y los países vecinos somos mucho más recatados y conservadores. Eso es lo que pedimos que respeten los aficionados, y estamos seguros de que así lo harán», ha continuado.

«Así como nosotros respetamos las diferentes culturas, esperamos que estas culturas respeten las nuestras. Vendrán a Qatar como aficionados de un torneo de fútbol y pueden hacer todo lo que cualquier otro ser humano haría».

Sobre los problemas en la construcción de infraestructuras para Catar 2022, y todos los obreros que han muerto construyendo estadios a contrarreloj, el presidente del comité de organización del Mundial ha explicado que «la gente también debería reconocer las responsabilidades que Qatar ha tomado para progresar, promulgar leyes, y proteger los derechos de los trabajadores y su bienestar».

A principios de este año, Barun Ghimire, un abogado de derechos humanos con sede en Katmandú cuyo trabajo se centra en la explotación de los migrantes nepaleses que trabajan en el extranjero, dijo a CNN que la difícil situación de los trabajadores laborales nepaleses es «particularmente grave en el Golfo».

«Los trabajadores migrantes de los países más pobres van a Qatar en busca de empleo», dijo,y agregó: «La Copa Mundial de Qatar es realmente la copa sangrienta, la sangre de los trabajadores migrantes».

The Guardian informó a principios de este año que 6.500 trabajadores migrantes han muerto en el país desde que Qatar ganó su candidatura para organizar la Copa del Mundo en 2010, la mayoría de los cuales estaban involucrados en trabajos peligrosos y de bajos salarios, a menudo realizados en condiciones de calor extremo.

Al Khater reiteró que refuta la exactitud del informe, diciendo: «Niego categóricamente las declaraciones de The Guardian».Y agregó: «Esto es algo que debe quedar absolutamente claro. Absolutamente claro. El número de muertes en los estadios de la Copa del Mundo que están relacionadas con el trabajo son tres muertes. Hay poco más de 30 muertes que no están relacionadas con el trabajo».

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