Naciones Unidas dijo este miércoles que ha decidido evacuar a parte de su personal de Sudán, donde al menos un centenar de personas han muerto en la represión violenta de las manifestaciones.

La portavoz Eri Kaneko explicó que se trata de una «reubicación temporal» de personal no fundamental para las actividades de la organización y subrayó que «todas las operaciones de la ONU en Sudán continúan».

Por el momento Naciones Unidas no ha indicado cuántas personas se verían afectadas por la medida.

El paso llega en medio de una gran operación de las fuerzas de seguridad contra los manifestantes que presionan a la junta militar para que ceda el poder, que controla desde el derrocamiento del presidente Omar al Bashir.

Según el último balance del Comité Central de Médicos, al menos 101 personas han muerto desde el lunes y otras 326 han sido hospitalizadas.

Los militares irrumpieron a tiros en la mañana del lunes en la acampada opositora del centro de Jartum, que se mantenía desde hace dos meses y atraía a miles de personas todos los días para protestar contra la junta militar.

La acampada, epicentro de la revolución que llevó al derrocamiento de Al Bashir, fue destruida por completo por los militares, según denunció la oposición.

Después del asalto, los militares cortaron tanto internet como la emisión de todas las cadenas de radio de la capital.

Los manifestantes han colocado barricadas en las principales avenidas de Jartum y las fuerzas de seguridad han tratado de desmontarlas en algunos puntos de la ciudad.

El secretario general de la ONU, António Guterres, ha condenado el «uso excesivo de la fuerza» por parte de las fuerzas de seguridad y ha exigido una investigación independiente de las muertes.

Mientras, los países del Consejo de Seguridad analizaron el martes la situación, pero no lograron ponerse de acuerdo para emitir un mensaje oficial sobre la crisis.

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