Según los datos oficiales del Centro Nacional de Estadísticas de Educación estadounidense, la cantidad de estudiantes que ingresan a la universidad después de haber terminado la secundaria se incrementó en las últimas décadas, llegando casi a un 70% en 2017. Esto significa que 20 millones de estudiantes entran al sistema universitario estadounidense todos los años.

Sin embargo estudiar en una universidad estadounidense tiene un coste extremadamente elevado.

Según Infobae, «el costo promedio en matrículas y tarifas (sin contar los costos de vivienda,  alimentación y transporte) es de más de USD 25.620 al año para universidades públicas y USD 34.740 en universidades privadas, lo que significa que para la mayoría de los estadounidenses la única forma viable de conseguir una educación universitaria es tomar un préstamo estudiantil».

Al respecto Bloomberg estimó que «más de 45 millones de estadounidenses tienen préstamos estudiantiles, lo que contribuye a una deuda estudiantil nacional total de 1,6 billón de dólares».

Naomi Klein

Esta deuda, según los registros, al ser tan elevada, no termina de ser saldada, habitualmente, hasta que una persona no cumple los 50 o 60 años.

En estas últimas presidenciales el tema de la deuda estudiantil se volvió en un tema recurrente en las campañas políticas.

En campaña Kamala Harris,la senadora de California, prometió que dejaría la universidad libre de deudas para futuros estudiantes y proporcionaría alivio a quienes ya tienen préstamos estudiantiles, aunque no ha dado más detalles.

Y por su parte Joe Biden mencionó que pretendía mejorar el Programa de Servicio Público de Condonación de Préstamos, prometiendo que sería «arreglado» si él fuera presidente.

Tras el anuncio del secretario de educación de Biden de la detención de los pagos de préstamos estudiantiles y una tasa de interés al 0% Naomi Klein denunció que sin embargo sus estudiantes se fijaban en Bernie Sanders con guantes.

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