Javier F. Ferrero

Nasrin Sotoudeh, abogada de derechos humanos iraní, ha sido detenida por dos delitos contra la seguridad nacional por su trabajo en representación de mujeres que enfrentan condenas de prisión en Irán por protestar pacíficamente contra la ley del hiyab.

Sotoudeh fue condenada sin estar presente, arrestada el 13 de junio en su casa sin más explicación que el anuncio de que la llevaban a la prisión de Evin en Teherán a cumplir una sentencia de cinco años que ella desconocía que le habían impuesto.

Durante el interrogatorio, le comunicaron que las acusaciones en su contra eran ‘propaganda conta el Estado’ y ‘asamblea y colusión’ porque se coludió con la señora Shaparak en el tribunal en Kashan”, dijo Reza Khandan, esposo de Sotoudeh, al Centro para Derechos Humanos en Irán (CHRI). “Lo más risible es decirle a un abogado que se reunió y coludió con su cliente”, agregó. “Reunirse con un cliente es una parte básica del trabajo de un abogado. Pero lo más interesante es que Shaparak fue arrestada en Kashan (unos 250 kilómetros al sur de Teherán) y Nasrin no pudo ir hasta allá, y por lo tanto, no hubo reunión en el tribunal de Kashan”, sentenció.

El marido de Sotoudeh indicó también que Sotoudeh se ha negado a contratar un abogado defensor en protesta contra la reciente lista del Poder Judicial de 20 abogados investigados por el Estado autorizados exclusivamente a defender a detenidos por delitos con motivaciones políticas en Irán.

Desde diciembre de 2017 han arrestado a varias mujeres iraníes como Shajarizadeh por protestar pacíficamente contra la ley de hiyab obligatorio de la Republica Islámica, para lo cual se sacan y ondean sus pañuelos en calles concurridas. Se les conoce en medios sociales como “Chicas de la calle Revolución”, y al menos tres mujeres han sido acusadas oficialmente por sus actos de desobediencia civil.

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