Necesitamos derogar la reforma laboral del 2012: uno de cada cuatro contratos temporales ya es igual o inferior a 7 días

Javier F. Ferrero

Se cumplen siete años de la entrada en vigor de la reforma laboral del Gobierno del PP del año 2012.

Los sindicatos ya avisaron en su momento que significaba esta reforma:

UGT denunció que «esta reforma ha sido una de las grandes responsables de la degradación del empleo en España, ya que hoy los trabajos son de peor calidad, más inestables, menos seguros y peor pagados«.

La CNT ya indicó en 2012 que “desde una perspectiva jurídica, las recientes reformas laborales están resquebrajando el derecho del trabajo”.

«Una reforma que ignora la realidad de los problemas, represión y mortalidad de millones y millones de personas asalariadas«, la definió CGT.

CCOO indicó al respecto de la reforma «provocará un daño casi irreparable a los cimientos de las relaciones laborales democráticas«.

Actualmente hay 1,4 millones de empleos más que a finales de 2011, justo antes de la reforma, y casi 2 millones de desempleados menos. Pero esto no es fruto de la reforma laboral, sino del aumento de la actividad económica, de la inyección monetaria del Banco Central Europeo (BCE) a partir de 2012 y la caída del precio del petróleo.

Lo que sí ha logrado la reforma laboral ha sido a aumentar los contratos de peor calidad. La temporalidad, en lugar de reducirse, no ha dejado de crecer. En 2011, la tasa de temporalidad era del 25,1% y en 2018 ha sido del 26,8%. Además, la reforma no ha impulsado apenas los contratos indefinidos, sino que ha aumentado la rotación laboral. Los contratos temporales realizados son cada vez de más corta duración: uno de cada cuatro contratos temporales son de duración inferior a siete días y en 2018 hay 6,5% más de contratos de muy corta duración que en el año 2011.

Mientras los puestos de trabajo han crecido un 2,4%, las horas trabajadas lo han hecho solo un 0,6%. El número de horas trabajadas por cada empleo ha caído un 1,7%, como consecuencia del aumento del empleo a tiempo parcial, por lo que hay más puestos ocupados, pero se trabaja menos horas.

Uno de cada tres empleos creados desde 2011 ha sido a tiempo parcial. Estos contratos han crecido a un ritmo tres veces superior que los de tiempo completo.

La parcialidad no deseada o involuntaria, la intensa rotación laboral, los contratos de corta duración y la subcontratación como forma de organización empresarial para abaratar la mano de obra han sido los factores clave que ha traído la reforma laboral del Gobierno del PP para deteriorar al máximo el mercado de trabajo.

 

Una reforma para abaratar los salarios

La reforma laboral de 2012 no solo ha precarizado el empleo y las condiciones de trabajo, sino también los salarios. Desde el Gobierno del PP ha existido una estrategia política deliberada dirigida a abaratar los costes laborales a las empresas, y la reforma laboral ha sido el principal instrumento para aplicarla.

Los salarios en España han perdido en torno a 5 puntos de poder de compra desde 2011. Las empresas se han beneficiado de las políticas del gobierno, los trabajadores y trabajadoras han sido los grandes damnificados.

 

La economía crece solo para unos pocos

La economía crece desde 2014, pero la riqueza que se genera no llega a los trabajadores y trabajadoras. La salida de esta crisis ha sido, a todas luces, injusta, donde una mayoría social ha sufrido los efectos más severos.

UGT reclama la necesidad imprescindible de derogar esta reforma «con el fin de que el subempleo, la pobreza, la desigualdad y la precariedad sean la norma existente que imposibilite realizar un proyecto de vida y vulneren la salud y la seguridad de los ciudadanos.»

El Gobierno y las organizaciones empresariales deben actuar y cumplir lo que ya han acordado con las organizaciones sindicales en el marco del diálogo social. Hay que pasar ya de las palabras a los hechos y aprobar una contrarreforma laboral que obligue a cambios sustanciales para recuperar y mejorar derechos sociales y laborales, repartir la riqueza y crear empleos dignos y de calidad.

Éste es uno de los objetivos fundamentales de los actos convocados por UGT, junto a CCOO, que se desarrollan con dos puntos de inflexión, el acto del pasado viernes, 8 de febrero, como punto clave, y el 8 de Marzo. Continuaremos intensificando la movilización si no se deroga la reforma laboral de 2012 para mejorar no solo la cantidad, sino la calidad de los empleos que se crean.


Fuente: UGT, CCOO, CNT y CGT.

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