El informe anual de incendios forestales de WWF España, elaborado conjuntamente por primera vez con ANP-WWF Portugal, describe el noroeste ibérico como un “polvorín” y pide a los gobiernos de ambos países que unan esfuerzos –en la línea del “eje ibérico” anunciado esta semana por Pedro Sánchez y Antonio Costa– en una estrategia común para enfrentarse al desafío de los grandes incendios forestales. Según WWF, esta estrategia ibérica debe centrarse en hacer menos vulnerable el paisaje al fuego, acabar con la impunidad de quienes provocan incendios y combatir el cambio climático.

El informe, “El polvorín del noroeste“, ha sido presentado en Madrid y Lisboa para destacar que ambos países se enfrentan a una misma emergencia por los grandes incendios forestales (los mayores de 500 hectáreas), que debido a los efectos del cambio climático son cada vez más devastadores y ya no se ciñen a la época tradicional de riesgo: por eso la organización los define como “superincendios”.

Para WWF, el “eje ibérico” anunciado esta semana por el presidente del Gobierno Pedro Sánchez, y el primer ministro portugués, Antonio Costa, debe ser también para la protección de la naturaleza que compartimos, con planes y políticas conjuntas. Y una absoluta prioridad debe ser la lucha contra la emergencia de los superincendios forestales.

En 2017, el número de grandes incendios en España aumentó casi un 200% respecto a la media de la última década, y la superficie quemada en Portugal se multiplicó por cinco respecto al mismo periodo, hasta 440.000 hectáreas.

El noroeste es con diferencia la zona más castigada por los incendios forestales de la Península. El norte y centro de Portugal, Galicia, Asturias, Cantabria y León arden de forma recurrente en oleadas de incendios devastadores. En España, casi el 65% de los incendios se producen en el noroeste peninsular, y Galicia concentra el 50% del total nacional de incendios, con unos 6.000 siniestros al año.

Es significativo que en el noroeste de España los incendios intencionados supongan más de un 70% del total, respecto al 55% de media nacional, por motivaciones como las quemas para abrir pastos al ganado o para eliminar la vegetación de las parcelas particulares.

En Portugal, el pasado año, el 94% de los siniestros ocurrieron al norte del Tajo. De hecho, Portugal es el país europeo más afectado por los incendios y el cuarto país del mundo que mayor superficie forestal ha perdido en lo que llevamos de siglo, debido en gran medida a los fuegos que asolan el país cada verano.

Para WWF, este drama incendiario responde claramente a fuertes conflictos sociales sin resolver y a políticas forestales y territoriales obsoletas. Atribuir esta realidad a supuestas tramas incendiarias o incluso al “terrorismo incendiario” (cuya existencia ha negado la Fiscalía) no es más que un intento de eludir responsabilidades políticas ante un problema social y ambiental cuya solución requiere transformaciones profundas.

WWF defiende que los terribles incendios de 2017 deberían suponer un punto de inflexión para que ambos gobiernos cambien su enfoque en la lucha contra el fuego, porque los superincendios que trae el cambio climático no se apagan con más hidroaviones.

Proponemos un plan de acción a largo plazo contra los incendios, que deberá ser coordinado por los gobiernos luso y español y puesto en marcha junto a las administraciones regionales implicadas. La propuesta de WWF está basada en tres pilares:

  • Una Estrategia ibérica de prevención de incendios que revitalice el territorio y lo haga menos vulnerable al fuego.
  • Medidas contra la impunidad, ya que se identifica a menos del 10% de los autores de incendios.
  • Acción frente al cambio climático.

Una de las claves de esa estrategia de prevención debe ser la planificación territorial del eucalipto, para ordenar y limitar su plantación. Se calcula, por ejemplo, que alrededor del 40% de la superficie de eucaliptales en Galicia está abandonada. Para WWF, es urgente conocer las plantaciones que no tienen propietario e intervenir sobre estos monocultivos abandonados, promoviendo su sustitución por bosques autóctonos, más diversos y resistentes al fuego o incluso por mosaicos destinados al pastoreo o la agricultura extensiva. Otras medidas que propone WWF son identificar las áreas de alto riesgo de incendios o promover la gestión forestal colectiva.

“Este es el primer informe que analiza la Península Ibérica como un todo, y los gobiernos deben asumir un plan de ataque conjunto para aquello que, ante todo, es un problema ambiental, social y económico”, ha comentado la directora de ANP-WWF Portugal, Ângela Morgado.

“Portugal y la España verde serán un infierno año tras año si no cambiamos las viejas recetas contra el fuego”, ha asegurado el secretario general de WWF España, Juan Carlos del Olmo. “Solo trabajando juntos y cambiando el enfoque de la lucha contra el fuego estaremos a la altura de este reto. La cooperación entre nuestros países no debe ser únicamente económica, también debe servir para proteger el patrimonio natural que compartimos”, ha concluido.

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