Xan Pereira Castro

Nelly Minyersky tiene 89 años y fue uno de los rostros de las masivas movilizaciones del año pasado en Argentina para reclamar la legalización del aborto. Pese a que el proyecto de ley fue tumbado, no se rinde y sigue dando la batalla, también en Naciones Unidas.

«Yo no admito que se diga que nos derrotaron. Ganamos«, asegura Minyersky en una entrevista con la agencia de noticias Efe en la sede de la organización internacional, donde participa como observadora en las reuniones de la Comisión sobre la Condición de la Mujer.

Para esta abogada y profesora, el movimiento de los pañuelos verdes ha logrado sacar el aborto «del clóset» y convertirlo en algo «de lo que se habla» en todas partes. «A pesar de que no se obtuvo la despenalización legal, obtuvimos la despenalización social», insiste, asegurando que es algo con lo que casi ni soñaba.

Tras un debate histórico en el país, el Senado argentino terminó por rechazar el pasado agosto un proyecto de ley que buscaba despenalizar completamente el aborto hasta la semana 14 de gestación, y no solo en los actuales supuestos por violación y por poner en peligro la salud de la madre.

Minyersky, de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, defiende que la ley actual no es suficiente y que, más aún, ni siquiera se aplica correctamente, como muestran los «ejemplos terribles» de niñas violadas a las que se impide abortar. «Niñas, cuerpitos que no pesan 50 kilos, se les ha hecho cesáreas para tratar de salvar esa otra vida. Nacen bebés prematuros, que también se los tortura, porque todos murieron», lamenta.

«Las mujeres no somos incubadoras», insiste Minyersky, que critica que se impongan a estas jóvenes obligaciones y que se violen sus derechos fundamentales.

«Que el Estado trate de manejar esa intimidad, que se inmiscuya en algo tan sensible (…). Es una de las violaciones más graves, que a veces no se percibe», recalca.

«A veces yo pienso que el rock durante la dictadura de Videla fue una de las salidas que tuvo la juventud y acá, que no estamos bajo una dictadura pero con un Gobierno con una tendencia a la derechización cada vez más evidente, los jóvenes encontraron alguien que los escucha», explica.

Desde Naciones Unidas, donde está como parte de la delegación de la Asociación Americana de Juristas, Minyersky reconoce que pese a los progresos del feminismo también se está viendo una reacción contraria «en todas partes».