Nanqui Soto – Greenpeace

Las personas que defienden los bosques y la tierra están siendo asesinadas. Como denunciaba Global Witness en un informe publicado el pasado mes de julio, más de tres personas fueron asesinadas cada semana durante 2018 e innumerables más fueron criminalizadas por defender su territorio y nuestro medio ambiente. Y son los sectores extractivos los señalados en el informe como los responsables de estos asesinatos: minería, industria maderera y agroindustria.

El caso más reciente es el de Paulino Guajajara, indígena de la tribu Guajajara que fue asesinado a tiros el pasado viernes 1 de noviembre. Paulino trabajaba como guardián de su territorio y fue tiroteado en una emboscada llevaba a cabo por madereros dentro de la tierra indígena Araribóia, en el estado brasileño de Maranhão. Según la información obtenida hasta ahora, otro guardián del bosque, Laércio Guajajara, también recibió disparos durante el fuego cruzado. Además, un maderero murió durante el intercambio de disparos.

Las tierras indígenas en Maranhão han sido invadidas por la industria maderera, lo que ha desencadenado un enfrentamiento desigual en el que los pequeños grupos de guardianes y guardianas indígenas arriesgan sus vidas para defender la integridad de su hogar.

Paulino y Laércio son las víctimas más recientes de un Estado que se niega a cumplir con su deber constitucional de proteger a los pueblos y territorios indígenas. Ante el fracaso del Gobierno brasileño para proteger adecuadamente estas tierras, las personas indígenas han asumido este papel por sí mismas, con todos los riesgos que esto conlleva. Desde Greenpeace exigimos al Ejecutivo de Bolsonaro que tome medidas inmediatas para prevenir más violencia y muerte en la región.

Precisamente en unas semanas una delegación de 12 líderes indígenas de Brasil, entre los que se encuentra la lideresa de la tribu Guajajara, llegarán a España como última etapa de un tour denominado Ni Una Gota Más, que pretende denunciar la situación de indefensión y el expolio de sus territorios.

Paulino Guajajara. © Patrick Raynaud

No son casos aislados. El asesinato de líderes y lideresas es un goteo continuo en todo el mundo. El pasado 6 de octubre de 2019, Golfrid Siregar moría en extrañas circunstancias en el norte de Sumatra, Indonesia. Golfrid trabajaba como abogado ambiental en Walhi (Amigos de la Tierra Indonesia) donde representaba a comunidades locales en demandas asociadas a la tala ilegal de bosques, la minería, el acaparamiento de tierras, etc. El pasado jueves, desde Greenpeace nos sumamos a 240 organizaciones de todo el mundo para pedir al Gobierno indonesio unainvestigación exhaustiva sobre la muerte de Golfrid y la protección de las personas defensoras de derechos humanos.

Además, el martes de la semana pasada, al menos cinco personas indígenas del pueblo Nasa fueron asesinadas en la comunidad de Tacueyó, en el departamento del Cauca, en el suroeste de Colombia. La Organización Nacional Indígena de Colombia (ONIC) indicó que entre ellas se encontraba la autoridad neehwe’sx Cristina Bautista y hay otra mujer entre los heridos.

No queremos ver más sangre indígena derramada, ¡ni una gota más!


Nanqui Soto - autor del blog.Nanqui Soto

Licenciado en Biología por la Universidad Complutense de Madrid, Post-grado en Ordenación del Territorio por la Universidad Politécnica de Valencia y Diplomado en Educación Ambiental por la UNED. Responsable de las campañas de Bosques y Empresas y DDHH en Greenpeace España.
Twitter: @NanquiSoto
Vídeo Recomendado:

Deja un comentario