La idea de verdad «objetiva» en el sentido clásico de Nietzsche se refería a una persona que aún no ha experimentado una sola transformación espiritual – un sujeto simbolizado por un ‘burro’.

La primera transformación, el ‘camello’, corresponde a la verdad de la autoridad, la verdad de una voluntad fuerte, impuesta por ella para asegurar su dominio. Un ‘camello’ es aquel que acepta las verdades establecidas ante él por personas fuertes. Ya no las admite como «objetivas», la objetividad pierde gradualmente su significado para él – acepta las verdades por el bien de aquellos que considera sus ídolos y modelos a seguir que produjeron estas verdades o al menos las firmaron con su voluntad.

Y dado que todo el conocimiento se basa en valores, entonces nuestro mundo entero es un rastro o residuo del pensamiento de generaciones pasadas. En otras palabras, lo que nuestros grandes antepasados establecieron como valor, lo damos como objeto, por supuesto. Este es un tributo a ellos, el respeto por su herencia; en la etapa del ‘camello’, esto es normal. Pero solo en esta etapa.

La segunda transformación del espíritu, la etapa del ‘león’, corresponde a la siguiente definición: «La verdad es una especie de engaño, sin el cual no podría existir un tipo limitado de seres humanos». Aquí vemos que todo elemento objetivo se elimina del concepto de verdad. Es decir, una persona ya no puede confiar en nada externo, ni en la voluntad de otra persona fuerte, ni en el pasado, y menos aún en cualquier otro. Cuando las condiciones de supervivencia de los legisladores del pasado no coinciden con las condiciones de mi supervivencia, tengo derecho, además, a la obligación de subvertir las verdades del pasado y establecer las mías, dice el filósofo.

Nietzsche, la verdad objetiva y los valores
Nietzsche, la verdad objetiva y los valores

El paso al tercer nivel en la comprensión de la verdad se realiza en el momento de darse cuenta de que la vida no es un juego. En la etapa infantil, la verdad es algo que ‘amenaza la vida’. Es cierto que la diferencia entre la tercera etapa es precisamente la transición de la destrucción a la creación. Pero en realidad aquí no hay contradicción. Si lo piensas bien, el propósito de este «experimento» es precisamente delinear los límites más allá de los cuales la verdad se vuelve destructiva, para que nadie los cruce más tarde.

Se podría comparar con probar la fuerza de un avión: al poner a prueba aeronaves, especialmente las militares, el piloto a veces tiene la tarea de destruir el avión, para llevar las sobrecargas a tal punto que las estructuras en vuelo fueran destruidas. El objetivo es establecer las cargas máximas permisibles para el fuselaje de la aeronave, y este objetivo no es lesivo, al contrario, sirve a la seguridad de todos los vuelos futuros.

Parece que Nietzsche se plantea una tarea similar en relación con la verdad: es necesario establecer en qué medida es soportable para una persona, según recoge Studref. Si comparamos el plano en este sentido con la psique humana, entonces tal vez Nietzsche la llevó hasta la autodestrucción y mostró qué límites en la cognición es inseguro cruzar.