La estadounidense Alysia Montaño se convirtió en el 2017 en un icono para las mujeres deportistas que deseaban ser madres al realizar su serie de los 800 metros en los Trials de Estados Unidos enfundada en un top de Wonder Woman y embarazada de cuatro meses.

«Me veo como un referente de las mujeres, de las mujeres negras y de las embarazadas. Mucha gente me dice que es inspirador», indicó en aquella época.

Dos años después, y consciente de las dificultades de las atletas para ser madres, denuncia públicamente en un artículo de opinión publicado en The New York Times que Nike, la misma marca que en sus anuncios empodera a las niñas y pide a las mujeres soñar a lo grande, dejó de pagarle.

La atleta carga contra la hipocresía de la industria, lleno de lemas feministas, imágenes evocadoras, mensajes inspiradores… Las promociones de Nike ensalzan las cualidades de las deportistas de élite y los valores que empoderan a varias generaciones, pero incluyen en sus contratos cláusulas por las que reducen sus pagos si bajan el rendimiento, por lo que las atletas que deciden ser madres dejan de tener ingresos.

«La industria del deporte permite a los hombres tener una carrera plena. Pero si una mujer decide tener un bebé, esa misma industria la margina incluso cuando está en su mejor etapa», explica en el artículo.

«Ponen nuestra salud en riesgo. Los patrocinadores lo saben y por eso incluyen cláusulas en los contratos para prohibirnos hablar. Así que cuando Nike invita a soñar en sus anuncios, ¿qué tal si dejan de tratar nuestros embarazos como lesiones?», se pregunta la atleta.

«¿Por qué no una baja maternal en lugar de decirnos que creamos en algo? ¿Qué tal si cuando le dices a mi hija que puede lograr cualquier cosa, la respaldas?» Y concluye: «Seremos nosotras las que expliquemos a nuestras hijas la diferencia entre los sueños y la publicidad».

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