La vida de Liza Scott, de siete años, y de su familia cambió de repente el pasado enero cuando, tras sufrir una crisis convulsiva y hacerle las pruebas pertinentes, descubrieron que tiene tres malformaciones cerebrales.

Esas malformaciones cerebrales son una esquizencefalia (una hendidura), una malformación arteriovenosa parietal (un aneurisma) y una fístula arteriovenosa dural (una afección vascular muy rara en la que se establecen conexiones anormales entre las ramas de las arterias y las venas).
Es por ello, que Liza debe someterse a una serie de cirugías cerebrales que eviten más convulsiones, hemorragias o incluso accidentes cerebrovasculares. Pero en Estados Unidos la Sanidad es demasiado cara y muchas familias no pueden costear los tratamientos o acaban endeudadas o arruinadas, tal y como informa New York Post.
La niña, tras enterarse de las múltiples cirugías que requiere, tomó la decisión de recaudar fondos para ayudar a cubrir los gastos de sus cirugías y abrió un puesto de limonada en la entrada de la panadería de su familia. A la vez, la familia abrió una cuenta de donación en la web MightyCause.

Liza y su familia llevan recaudados 285.000 dólares para la cirugía cerebral

Una niña de 7 años vende limonada para financiar su propia cirugía cerebral en EEUU
Una niña de 7 años vende limonada para financiar su propia cirugía cerebral en EEUU
La historia de Liza ha conmovido muchos corazones y aunque el objetivo inicial era recaudar 75.000 dólares, ya llevan 285.000. Pero también son muchos los que están indignados con el hecho de que la niña sienta la necesidad de recaudar fondos para no llevar a su familia a la ruina, que aunque posee un seguro, las facturas de sus cirugías siguen siendo desorbitadas.
“Solo una semana en el hospital y los viajes en ambulancia es más que mi salario mensual y eso sin la cirugía ni los gastos de viaje. No puedo financiar eso por mí mismo y tenemos un negocio que apoyar», ha dicho el padre.
Con el dinero recaudado, Liza podrá viajar al Boston Children’s Hospital donde será intervenida de inmediato. Además, tal y como ha indicado su madre, Liza podría necesitar visitas de seguimiento hasta los 30 años.

Liza dijo que está tratando de no pensar demasiado en lo que ella llama «la cosa de mi cerebro». «No estoy preocupada, pero tengo miedo», señaló. En cuanto se recupere seguirá vendiendo limonada para ayudar a otros niños en su misma situación, ha dicho.

La historia de esta niña vuelve a abrir el debate sobre la imperiosa necesidad de una sanidad pública en los Estados Unidos.

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