Conjugar ahorro y defensa del medioambiente está cada vez más a nuestro alcance. Garantizar el acceso a una energía asequible, segura, sostenible y moderna es tan importante que se trata incluso de uno de los objetivos de desarrollo sostenible marcados por la ONU, en concreto, el Objetivo 7. Hay indicios alentadores de que la energía se está volviendo más sostenible y ampliamente disponible, ya que el acceso a la electricidad en los países más pobres ha comenzado a acelerarse, la eficiencia energética continúa mejorando y la energía renovable está logrando resultados excelentes en el sector eléctrico. Sin embargo, queda mucho por hacer.

Electricidad

Son muchas las acciones que podemos realizar a nivel individual para conseguir un ahorro sostenible. En nuestra casa, sin ir más lejos, podemos instalar bombillas LED E27, disponibles en multitud de potencias, formas, diseños y ángulos de apertura, en lugar de las tradicionales incandescentes, cuyo impacto ambiental, vida útil y consumo las hacen totalmente desaconsejables en la iluminación de una vivienda.

Es importante tener claro que aproximadamente el 20% del consumo eléctrico del hogar corresponde a la iluminación, por lo que de cada 100 euros de energía 20 son para lo que gastan tus bombillas. Desde este medio recomendamos encarecidamente las bombillas LED, ya que son las más ecológicas del mercado (no llevan ni tungsteno ni mercurio), duran unas 50.000 horas (50 veces más que una incandescente) y consumen alrededor de un 80% menos.

Autoconsumo

“El 65% de los ciudadanos vive en bloques de pisos y el derecho al autoconsumo compartido permite que las comunidades de vecinos puedan instalar paneles fotovoltaicos para abastecer a una parte o la totalidad del edificio”, subraya el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) en su web. Esto significa que el autoconsumo de energía eléctrica generada con paneles fotovoltaicos ya no es solo para chalés y casas individuales, como se creía hasta ahora.

Pese al crecimiento que está registrando alrededor del mundo, el desconocimiento sobre la energía fotovoltaica dificulta su aprovechamiento por muchas de las personas que podrían beneficiarse de esta fuente renovable. Se trata de una fuente de energía multiusos: además de para generar electricidad, la energía solar puede emplearse para climatizar una vivienda, calentar una piscina, o hacer lo propio con el agua caliente sanitaria.

Agua

El agua está en el epicentro del desarrollo sostenible, forma parte crucial de la adaptación al cambio climático, y es un decisivo vínculo entre la sociedad y el medioambiente. Desde la OCU señalan varios modos para ahorrar también con el agua, contribuyendo así a la defensa del medioambiente. Uno de ellos es cerrar el grifo mientras nos enjabonamos, afeitamos o cepillamos los dientes. Otro sería cambiar un grifo que derroche agua, es decir, aquel que en medio minuto deja pasar más de cuatro litros.

El inodoro genera uno de los mayores gastos en agua, por lo que deben escogerse modelos de cisterna con doble pulsador, instalar un dispositivo ahorrador o un limitador de descarga. También ayuda a ahorrar agua ducharse en lugar de bañarse o utilizar un lavavajillas.

Ventanas

El ahorro energético de una ventana es la consecuencia más medible, que tiene una ventana con un buen aislamiento térmico. El aislamiento térmico de unas ventanas depende tanto del aislamiento térmico de los perfiles como del aislamiento térmico del vidrio. Alrededor del 30% de la energía de una vivienda se pierde a través de las ventanas, por lo que se recomienda la compra de ventanas con alta eficiencia energética.

Calefacción

Desde la OCU señalan que es mucha la importancia de averiguar que los radiadores funcionan correctamente. Tras este primer paso se revisará la presión de la caldera en frío, que no debería estar por debajo de 0,5 bares. Si sirve también para calentar agua sanitaria, hay que cambiarla a modo invierno o calefacción más agua sanitaria. Habrá también que ajustar su temperatura de trabajo, que dependerá del modelo.