Xavier Anza

El PNV ha decidido apoyar los presupuestos generales del estado. Dice que lo hace por responsabilidad. Pero lo ha hecho porque hace tiempo que no le importa nada de lo que realmente sucede.

El portavoz del PNV en el Congreso, Aitor Esteban

No importa la corrupción acreditada por partido del gobierno y centenares de sus cuadros. No importa que el PP sea ya una presunta organización criminal (Valencia, Madrid…). No importa que haya “políticos presos”, estos sí, como Zaplana.

No importa lo que está sucediendo con nuestro autogobierno. No importan las decenas de competencias sin transferirse. No importa que el estado recurra las leyes que aprueba el parlamento de Gasteiz (EPSVs, seguridad pública, vivienda, fracking, drogodependencias, reparación de víctimas…). No importa que se recurran las acciones de gobierno (régimen de prestaciones sanitarias, OPEs de la Ertzaintza, la jornada laboral de los funcionarios, el régimen de contratación en el sector público…). No importa que la legislación estatal básica y el Tribunal Constitucional estén al servicio de la centralización. No importan las miles las decisiones de Ayuntamientos vascos que están siendo recurridas (que afectan al euskera, a las consultas locales, a las ayudas a presos…). No importan que se esté empobreciendo a los y las trabajadores vascas centralizando la negociación colectiva contra las mayorías sindicales vascas.

No importa la suerte de los presos y presas políticas vascas. No importa que se les impongan condiciones ilegales para que no puedan ejercer sus derechos. No importa que casi todos ellos estén en primer grado. No importa que estén alejados de Euskal Herria contra el criterio sostenido repetidamente por el Tribunal europeo de derechos humanos. No importa que no se excarcele a los presos enfermos. No importan que ahora vayan a por los salarios y el patrimonio de los expresos.

No importa la represión en Cataluña. No importa que haya presos políticos, estos sí, “presos políticos”. No importa el estado de excepción. No importan los procesos judiciales contra electos y sociedad civil. No importa el exilio. No importan los varapalos de tribunales europeos a la justicia española. No importa la inconstitucionalidad del 155. No importa la criminalización de la acción política. No importa la suerte de derechos fundamentales. No importan los resultados del 21-D. No importan que los parlamentarios catalanes no puedan nombrar president a quien quieren. No importa que el actual president no pueda conformar gobierno.

No importa que en España no haya separación de poderes. No importa que no se pueda revisar ni la más mínima coma del acta de inmortalidad del franquismo que llaman transición. No importa la suerte de las libertades fundamentales. No importan los cadáveres que siguen sin aparecer. No importan los crímenes que no se pueden juzgar. No importa la politización de la justicia, ni lo justiciero del ejecutivo.

No importa la suerte de nuestra lengua. No importa que los plurilingües sean siempre sospechosos de etnicistas, y los monolingües modelo de respeto mutuo y universalidad. No importa que el próximo día 2 de junio los etnocidas vayan a manifestarse ¡por discriminación! No importa formar gobierno con los que denuncian privilegios de los euskaldunes.

No importa que hayan utilizado a las víctimas contra ellas mismas, contra su dignidad e intimidad. No importa que se hayan negado a gestionar responsablemente el desarme de ETA. No importa que no tengan ni la menor intención de construir la paz en nuestro pueblo. No importa que se meen de risa cuando Barkos y Urkullu –ajenos al sentir de muchos y muchas expresado en Kanbo– le proponen a Rajoy en Bertiz algo así como una gestión compartida del tiempo post-ETA. No importa que UPN haya condicionado su apoyo a los PGE a que la política penitenciaria se decida en el Pacto Antiterrorista.

No importa, puestos a no importar, ni que el Gobierno de España no haya respetado el pacto presupuestario del año pasado…

No importan, es más, aplauden con las orejas e incluso apoyan, las reformas de pensiones, de negociación colectiva, las reformas laborales… Todas las reformas que están empobreciendo a la clase trabajadora y a los pensionistas. Y menos importan aún, todo lo contrario, pactan con el PP las bajadas de impuestos al capital y la regla de gasto por la cual no podemos destinar a necesidades sociales los incrementos de la recaudación. Toma autonomía fiscal vasca.

No importa nada, absolutamente nada.

Pero eso apoyan los PGE por responsabilidad.

Curiosa palabra, responsabilidad, y curiosa la distancia entre lo que de ella dice el diccionario y la manera en que la usan. Tremendo vocablo que apela a una imagen bien arraigada en nuestro cerebro, la imagen por la cual una madre o un padre pide a sus hijos e hijas que sacrifiquen un placer presente porque eso les traerá beneficios en el futuro. Dicen “responsabilidad” y se convierten en los padres-madres buenos a quien debemos respeto porque nos piden un pequeño sacrificio (un taparnos la nariz) por los beneficios futuros que eso nos traerá.

Hablan de “responsabilidad” para culplabilizar. Que si a los catalanes les va mal es porque no han hecho suficiente penitencia por sus fechorías. Que si a los presos les va mal es porque no se han arrepentido. Que si a los currelas les va mal es porque han vivido por encima de sus posibilidades.

Hablan de responsabilidad pero de lo que se trata es de homologar a los victimarios. Y hablan de responsabilidad porque consiguen, en las revueltas aguas de las política española, los millones de euros que les suplica el cártel del ladrillo. Pillan cacho y al pillaje le llaman construcción nacional. Sacan cuatro duros y dicen, como Ortuzar, que nunca han influido tanto en la política española. Por responsabilidad.

¿Y los que no estamos de acuerdo? ¿Y los que creemos que es hora de mandar a Rajoy a casa? ¿Y los que creemos que es hora de tener un gesto solidario con Cataluña? ¿Y los que creemos que ya es hora de que los gobernantes vascos amparen a los presos y este amparo condicione la política real? Está claro: nosotros somos unos irresponsables.

Nada, no les importa nada. Comparten intereses nefandos con el Partido Popular. Esa sí es su responsabilidad.

Xabier Anza, responsable de formación del sindicato ELA

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