Paracelso: Por mucho que un médico conozca y sepa, inesperadamente se nos presenta un azar- como un cuervo blanco- y echa a perder todos los libros”.

(Cita del científico José S. Carrión en su obra Planeta Universidad)

Por Arjuna
Si no hacemos una revolución inteligente los hombres se convertirán en leones y matarán a quien les dispute su trozo de carne. Si no hacemos una revolución inteligente y la empezamos a ejecutar “YA” gradual y progresivamente, vendrá “una distopía encadenadora” o algo peor, como guerras para que queden “justo los necesarios”.

Los robots, la omnipresencia de las máquinas, el imparable avance de la tecnología, etc., suponen una amenaza para la “conservación y creación de puestos de trabajo” como jamás se había visto en la Historia de la Humanidad.

Lo anterior no es filosofía barata ni una predicción catastrofista lanzada después de vaciar un barril de orujo, es algo que todo el mundo puede constatar sin realizar ningún esfuerzo intelectual, pues es una realidad que ya empieza a pisarnos los talones.

Sólo hace falta hacer una visita a “tú sucursal bancaria” y preguntar a un empleado o empleada cómo está afectando la invasión del “hongo tecnológico” en los recortes de personal. O hacer una incursión en cualquier fábrica de automóviles donde un robot realiza tareas que hace poco ocupaban a decenas de asalariados.

Esos dos ejemplos se pueden generalizar en todos los campos de la vida y, especialmente, en el territorio que conocemos, con orgullo elitista, como Primer Mundo.

En España -un país más entre doscientos donde ocurre lo mismo- los políticos piensan todo a corto plazo (lo que corresponde al periodo en el que sueñan con gobernar) y dejan los grandes problemas, que crecen como bolas de nieve, para “su sucesor”.

Por eso es necesario parar todos los relojes, ese tic-tac del eterno crecimiento que está convirtiendo la Tierra en un globo de feria que, cuando llegue a su límite (hinchazón insostenible) estallará con todo lo que lleva dentro.

En las escuelas, universidades, colegios, no se enseña a pensar con espíritu crítico (perseguimos la máxima del atontamiento intelectual) y se educa a los jóvenes para que perpetúen el adagio del palo y la zanahoria, lo que nos recordaba hasta el cansancio Hannah Arendt, uno de los referentes más importantes de la filosofía política del siglo XX.

Planeta Universidad versus educación de la Plutocracia

Es necesaria una revolución inteligente para encontrar la fórmula que nos permita repartir el pastel entre todos. Es necesario coraje, visión y una rebelión masiva contra lo que nos viene encima. Si no cogemos ahora al toro por los cuernos, los dueños de las máquinas (lo que no se cansa de repetir Stephen Hawking) dominarán, aún más, el mundo, y no será agradable trabajar para un robot teledirigido desde el lado oscuro de la fuerza.

(A la izq. obra del científico y profesor universitario José S. Carrión, quien pone el genio en la llaga- sin ninguna concesión a la galería- de  la nefasta educación del Estado Plutocrático y sus previsibles consecuencias).

Si dejamos que el monstruo siga creciendo mientras damos caramelos a la gente para que continúe entretenida, (ahí la caja boba juega un papel fundamental) existe la gran posibilidad de que se consolide y extienda “el neonazismo” o que venga el “Barrendero Ares” desatando guerras en las que sólo sobrevivirán “los protegidos por paraguas nucleares” y esas miríadas de insectos que sobreviven a todas las catástrofes.

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Retrato de Javier Cortines realizado por el pintor Eduardo Anievas. Este escriba es el autor de la trilogía "El Robot que amaba a Platón", obra que no gusta nada a las editoriales consagradas al dios tragaperras por su espíritu transgresor y que se puede leer gratis en su blog: Nilo Homérico, en cuya portada se puede escuchar, además, la canción de Luis Eduardo Aute "Hafa Café".

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