Estamos todavía a tiempo para cumplir con el compromiso mundial de erradicar el hambre, pero se necesitan “medidas urgentes” para revertir el reciente incremento en el número de personas que la padecen, aseguraron hoy los participantes en la reunión del Comité de Seguridad Alimentaria Mundial (CSA).

“No hay tiempo que perder”, señaló el Director General de la FAO, José Graziano da Silva, en la asamblea de apertura del período de sesiones del CSA, de una semana de duración. No conseguir erradicar el hambre, añadió, socavará todos los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), lo que significa que “la pobreza no se acabará, los recursos naturales continuarán degradándose y la migración forzada continuará aumentando”.

El CSA, abierto a la sociedad civil, el sector privado y otras partes interesadas, es la plataforma internacional e intergubernamental más inclusiva para la coherencia y convergencia de las políticas en materia de seguridad alimentaria y nutrición.

“El CSA debe intensificar y liderar los debates, brindar orientación y elaborar políticas concretas sobre nutrición”, subrayó Graziano da Silva. “Nuestra agenda es extremadamente ambiciosa”, señaló por su parte el Presidente del CSA, Mario Arvelo.

“Si resultamos victoriosos, si cada persona en cada país cuenta con una seguridad alimentaria sostenible en 2030, ese será el punto de inflexión más importante en la historia”, dijo, añadiendo que “podemos ofrecer soluciones para hacer desaparecer esta sombra que oscurece la condición humana”.

La semana de sesiones del CSA incluye este año temas como la la mejora de los sistemas alimentarios y la nutrición y las directrices sobre Derecho a la alimentación, así como más de 50 eventos paralelos que se centran en temas que van desde el cambio climático y la urbanización hasta las mujeres rurales, la tenencia de la tierra y el procesado de alimentos, la agroecología y la ganadería.

Múltiples formas de malnutrición.

Cerca de 821 millones de personas -uno de cada nueve habitantes del planeta-, padecieron hambre el año pasado, lo que supone el tercer aumento anual consecutivo, según el último informe sobre el hambre de la ONU.

Existe gran cantidad de información sobre la distribución geográfica del hambre y sus principales causas -en particular factores climáticos y los conflictos prolongados- que imponen una pesada carga a los agricultores de subsistencia, señaló Graziano da Silva. Añadió que es esencial mejorar los medios de vida de la población rural pobre y aumentar su resiliencia en los contextos de desastres y conflictos.

“Tenemos que ponernos más serios para acabar con los conflictos”, subrayó David Beasley, Director Ejecutivo del Programa Mundial de Alimentos (PMA).

Hay también otras formas de malnutrición que se están propagando, en especial la obesidad, que afecta ahora al 13,3 por ciento de la población mundial adulta y está en vías de superar al número de personas subalimentadas en el mundo. Ocho de los 20 países con las tasas de obesidad en adultos que aumentan de forma más rápida, se encuentran en África.

“El sobrepeso y la obesidad deben ser un tema de políticas públicas, no un problema privado”, insistió a su vez Graziano da Silva, y añadió que “los gobiernos deben asumir la responsabilidad de proporcionar alimentos saludables y nutritivos que sean accesibles y asequibles para todos”. Recordó igualmente que las herramientas de políticas necesarias incluyen legislación nacional y programas específicos para promover el consumo de alimentos frescos locales.

La Agenda 2030 exige una alianza firme y amplia y el CSA, que reúne a un amplio abanico de partes interesadas, ofrece un “espacio único de diálogo”, afirmó el responsable de la FAO.


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