La Audiencia Provincial de Zaragoza ha hecho público que el  jurado popular encargado de juzgar a Rodrigo Lanza por la muerte de Víctor Laínez en diciembre de 2017 en Zaragoza ha declarado a Lanza culpable de homicidio imprudente. Lanza lleva en prisión provisional desde diciembre de 2017, tras ser detenido poco después de que ocurrieran los hechos, el 8 de diciembre de 2017.

No hubo delito de odio

El delito de homicidio imprudente tiene penas de hasta cuatro años de prisión, frente a los 25 años que pedían para Rodrigo Lanza la Fiscalía, la acusación particular ejercida por la familia del fallecido y la acusación popular ejercida por Vox.

Desde las acusaciones se pedía para Lanza homicidio con agravante de odio, afirmando que la muerte fue causa de motivos ideológicos por portar Laínez unos tirantes con la bandera de España que nunca aparecieron entre las pruebas. La sentencia considera que Lanza no tenía intención alguna de matar a Laínez y que sufrió un “arrebato de furor”.

Lanza afirmó en todo momento que la agresión fue en defensa propia tras una discusión con el fallecido, que le llamó “sudaca”, como ya declaró ante el Juzgado de Instrucción número 6 de Zaragoza en diciembre de 2017 cuando fue detenido. Varios testigos corroboraron la versión de Lanza, afirmando que Laínez portaba un arma blanca. Sin embargo, el dueño del bar El Tocadiscos, donde tuvieron lugar los hechos, afirmó que le pidió a Lanza que parara de golpear a Laínez porque le iba a matar.

«Me salió con un cuchillo»

El abogado de la defensa, Endika Zulueta, había pedido la absolución porque la versión de las acusaciones «chirría», al tiempo que consideró que «no hay razones políticas» en lo ocurrido.

«Mi cliente iba a seguir la fiesta con sus amigos» cuando «Laínez va detrás de él», dijo. «Venía por la espalda, y cuando se dio la vuelta lo vio con una navaja», ante lo que se defendió, anotó en la exposición previa. El cuchillo nunca apareció.

En su declaración en el juicio, Lanza dijo que «en ningún momento» vio los tirantes con la bandera de España que llevaba la víctima, a la que golpeó «de frente» porque le salió «con un cuchillo», por lo que solo actuó para defenderse.

«No recuerdo nada», «le di unos puños, no recuerdo cómo», «tenía miedo de que se levantara con el cuchillo», explicó Lanza ante el juez. También reconoció que escuchó un «para, para».

Qué dicen los forenses

Durante el juicio prestaron declaración tres médicos forenses del Instituto de Medicina Legal de Zaragoza (IMLA).

“Han insistido en que estamos ante un golpe posterior a la oreja, que se tuvo que producir desde detrás con un objeto romo y alargado, es decir, sin aristas, que fracturó el cráneo en dos lados, una vertical y otra más o menos horizontal, y que provocó la caída lenta de Víctor”, relató a los medios de comunicación el abogado de la familia de Laínez a la finalizar la declaración de los forenses.

La psicología de Rodrigo Lanza

En la cuarta sesión del juicio declararon otras cuatro forenses del IMLA, estas sobre la psicología de Rodrigo Lanza y de las que su defensa había pedido su recusación al haber mostrado “parcialidad ideológica”. “Me llegó a decir: ‘Tú vienes muy preparado y sabes que te tienes que quitar el componente político para que te quiten la agravante’”, afirmó Lanza. También que le había preguntado “si ligaba porque me había quitado los pelos y las pintas”.

El resultado de varios test a los que sometieron a Lanza habían dado como resultado puntuaciones altas en desviación psicopática, paranoidismo y neurocitismo. Esto quiere decir, según explicó una de las forenses, que, “sin ser una patología, es una persona con tendencia a tener problemas con la autoridad, muy impulsivo, reactivo y emocional. Se dispara muy rápido. Una vez que está motivado por desafíos o agravios le resulta muy difícil volver a relajarse”.

 

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