Por Sidi Maatala/ECS

Madrid (ECS).- El acuerdo calificado en su momento por Mohamed Vi como «histórico», es ahora «insignificante». Siete meses después de la firma de la Declaración Conjunta entre Marruecos, Estados Unidos e Israel, los días del romance tripartito basado en los intereses de cada parte parecen haber terminado. La administración Biden no apoya dicho acuerdo, y acaba de bloquear la venta de los drones Reapters y la apertura de un consulado en la ciudad de Dajla en el Sáhara Occidental.

En diciembre pasado, Marruecos firmó un acuerdo tripartito con Israel y Estados Unidos en virtud del cual estableció relaciones con Israel, y Donald Trump reconoció su soberanía sobre los territorios ocupados del Sáhara Occidental. Más de siete meses después, los dividendos esperados no se suceden y Marruecos se encuentra «muy enojado» con al menos dos grandes países europeos, Alemania y España, mientras que no hay nada definitivo sobre la posición de Estados Unidos al respecto.

A raiz de dicho acuerdo, Rabat ha sufrido en los últimos meses varios reveses en la diplomacia con respecto a la cuestión saharaui. El último de ellos vino del Congreso de Estados Unidos, que bloqueó la apertura de un consulado en la ocupada Dajla (antigua Villa Cisneros) y la adquisición de drones armados Reapers, según adelantó La Vanguardia.

Dos compromisos contenidos en el acuerdo tripartito sobre el reconocimiento por parte del expresidente Donald Trump de la supuesta soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental a cambio de la normalización de las relaciones entre Rabat y el estado hebreo. Citando fuentes del Congreso, el diario español dijo que la comisión de asuntos exteriores de la Cámara de Representantes lleva varios meses bloqueando estos dos compromisos. Hasta el momento no se ha desvelado el bloqueo de estas promesas en el Congreso, pero, según La Vanguardia , “llevan casi cinco meses congeladas sin que el Departamento de Estado actúe para intentarlo».

En febrero, 27 senadores, de las dos cámaras, enviaron una carta al presidente Biden, pidiéndole que revocara la decisión de Trump sobre el Sáhara Occidental. En diciembre pasado, el expresidente estadounidense Donald Trump proclamó su reconocimiento de la supuesta soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental a cambio de la normalización de las relaciones entre Marruecos e Israel.

El miércoles, el Departamento de Estado de Estados Unidos evocó un cambio de enfoque por parte de la administración Biden con respecto a la cuestión saharaui. El portavoz del Departamento de Estado, Ned Price, dijo en una sesión informativa que su departamento está presionando por «la mejor manera de poner fin a la violencia y lograr un acuerdo duradero».

“Es un tema que estamos discutiendo directamente con nuestros interlocutores en Marruecos, España y la región”, señaló Price en un briefing en la sede de la diplomacia estadounidense en Washington. En estos momentos, se están produciendo “consultas privadas entre las partes sobre cómo frenar la violencia y llegar a a una solución duradera”, señaló en aparente alusión a los enfrentamientos de los últimos meses en el desierto, donde por primera vez desde 1991 está habiendo choques militares, una situación agravada por la reciente confrontación entre israelíes y palestinos.

Al llegar a la Casa Blanca, Biden encargó una revisión sobre la situación de las relaciones con determinados países árabes con vistas a posibles cambios en la estrategia. Preguntado por La Vanguardia sobre la posibilidad de que el Departamento de Estado revalúe la postura hacia el conflicto saharaui, Price se limitó a decir que no tenía “nada que anunciar en este momento”.

Durante una reunión celebrada a finales de marzo con el Secretario General de las Naciones Unidas (ONU), Antonio Guterres, el Secretario de Estado estadounidense, Antony Blinken, expresó el apoyo de Estados Unidos a las “negociaciones políticas” con miras a resolver el conflicto en el Sáhara occidental e «instó al Secretario General de la ONU a acelerar el nombramiento de un enviado personal al Sáhara Occidental». Durante la audiencia de confirmación en el Senado de los Estados Unidos, Blinken señaló que algunos de los incentivos incluidos en los llamados acuerdos “de Abraham” relacionados con la normalización de las relaciones de ciertos países árabes con Israel deben ser objeto de una “cuidadosa revisión”.

El ex presidente de Estados Unidos ha anunciado el jueves 10 de diciembre de 2020 que ha firmado una proclamación que reconoce la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental, como parte de un acuerdo por el que Marruecos e Israel normalizarán sus relaciones diplomáticas. El controvertido anuncio de Trump ha sido para Rabat un incentivo para presionar, sin éxito, a otros países e intentar que se desmarquen de la posición tradicional que mantiene España y toda la UE de apoyo a una negociación liderada por Naciones Unidas.

El reconocimiento de Trump de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental tras décadas de conflicto se produjo a poco más de cuatro semanas para que el presidente abandone el cargo y se ha sellado durante una llamada telefónica entre el mandatario estadounidense y el rey de Marruecos, Mohamed VI, que lo ha calificado de «posición histórica».

El consulado «fantasma» de Estados Unidos en Dajla ocupada; cedido, cerrado y abandonado.

Durante los últimos días del ignominioso mandato presidencial de Trump, Marruecos accedió a firmar un acuerdo con su administración en el que Rabat normalizaría las relaciones con el estado sionista a cambio del reconocimiento estadounidense de la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental. Un acuerdo  trilateral que posteriormente dio lugar a la apertura de un consulado tras la concesión  de un edificio de la administración local por parte de las autoridades de ocupación marroquí, en particular el primer distrito de la ciudad de Dajla en el Sáhara Occidental ocupado por Marruecos.

Con una pancarta que hablaba de las relaciones históricas de los dos países y la bandera estadounidense izada en el edificio marroquí, la ceremonia inaugural fue descrita con pompa por los medios de comunicación y la prensa marroquí como una victoria considerada incomparable.

Sin embargo, el reconocimiento de la soberanía de Marruecos sobre el Sáhara Occidental no ha sido ratificado por el Congreso de los Estados Unidos, y la nueva administración del presidente Biden hasta ahora ha evitado hablar de ello.

En consecuencia y ante la ambigüedad de la posición de la nueva administración estadounidense, y por temor a provocar la ira de sus nuevos líderes que están liderando una revisión global de las decisiones de Trump, incluidas las tomadas en sus últimos días, Marruecos ha bajado la bandera estadounidense colocada en el edificio, ha retirado el panel colocado en la entrada y ha cerrado las puertas del tan ansiado consulado en el territorio que ocupa. 

No obstante, una fuerza policial marroquí sigue en su lugar rodeando el consulado fantasma de Estados Unidos del que, al parecer, la nueva administración estadounidense no va a inaugurar. 

Cabe recordar que las decisiones que tomó Trump en los últimos días de su mandato presidencial, que van en contra de la ley y la legalidad internacional, están sujetas a un estrecho escrutinio y por tanto son revertidas.

Fuente: El confidencial Saharaui

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