sábado, noviembre 28, 2020
No vale la pena remover el pasado (menos si es ETA, que...

No vale la pena remover el pasado (menos si es ETA, que da votos)

El PP propone que la Fiscalía investigue para esclarecer crímenes de ETA

El Partido Popular hizo oídos sordos siempre que se pidió la condena rotunda del franquismo y cualquier acto de exaltación del mismo, así como de la ilegalización de las fundaciones que exaltan el fascismo. Es un tema que le molesta, ya que Alianza Popular, el germen del actual PP, fue fundado en su mayoría por exjerarcas franquistas.

Alianza Popular celebró su Congreso Constituyente como federación de partidos los días 5, 6 y 7 de marzo de 1977. En ese congreso se eligió a Federico Silva Muñoz (ministro de Obras Públicas entre 1965-1970, durante la dictadura franquista), de Acción Democrática Española, como presidente y a Manuel Fraga Iribarne (ministro de Información y Turismo de Franco entre 1962 y 1969), de Reforma Democrática, como secretario general.

El lavado de cara fue en 1989, cuando se produce la refundación, creando el nuevo Partido Popular. Fraga fue el primer presidente del partido, con Francisco Álvarez-Cascos como secretario general. Unos meses después José María Aznar, entonces presidente de la Junta de Castilla y León, fue elegido candidato a las elecciones generales a propuesta del propio Fraga y acabaría, como todos sabemos, siendo presidente del Gobierno.

Una historia de negación

En el año 2003, todos los grupos parlamentarios del Congreso, salvo el PP, promovieron un homenaje a las víctimas del franquismo por los 25 años de la Constitución. El PP se negó a participar. Ese mismo año, el Partido Popular, que contaba con mayoría absoluta en la Cámara, impidió sacar una propuesta para anular los juicios políticos del franquismo.

En 2007, los populares votaron en contra a la Ley de Memoria Histórica propuesta por el Gobierno de Zapatero. Eduardo Zaplana, que era portavoz del PP, afirmó que «venir ahora buscando enfrentamiento, los que han vivido muy bien en el franquismo… me parece ridículo». También en esos términos se expresó el entonces eurodiputado por el PP, Jaime Mayor Oreja, quién afirmó que no iba a condenar la dictadura franquista porque «representaba a un sector muy amplio de los españoles».

En 2013, el partido liberal rechazó la propuesta de la Izquierda Plural para declarar el 18 de julio como Día Oficial de Condena de la Dictadura. El PP dijo: «es momento de mirar al futuro y no de volver al pasado».

En 2015, el PP votó en contra de dos iniciativas que perseguían instar al Gobierno a retirar varios símbolos franquistas, rebautizar calles y plazas que llevan el nombre de colaboradores del dictador y revocar los honores y títulos que el Estado concedió a Francisco Franco, sus familiares y sus acólitos. El mismo año el PP rechazó extraditar o juzgar a los ministros franquistas: «Dejen en paz a los muertos», dijeron.

Finalmente, en 2017, el PP votó en contra de una proposición no de ley del PSOE en la que instaba al Gobierno a exhumar los restos de Franco del Valle de los Caídos, hecho que finalmente se produciría.

No vale la pena remover el pasado (menos si es ETA, que da votos)
No vale la pena remover el pasado (menos si es ETA, que da votos)

ETA, ETA, ETA

La lista de insultos que Mariano Rajoy dedicó a Zapatero, es toda una ya histórica. Le llamó acomplejado, agitador, ambiguo, antojadizo, aprendiz de brujo, bobo solemne, chisgarabís, cobarde, débil, frívolo, grotesco, hooligan, impreciso, imprudente, incapaz, inconsecuente, indigno, inestable, inexperto, insensato, insolvente, irresponsable, maniobrero, manipulador, mentiroso, oscuro, perdedor complacido, radical, rastrero, sectario, taimado, traidor, turbio, veleidoso y zafio. En el Congreso le dijo: «traiciona a los muertos y ha revigorizado a una ETA moribunda».

El proceso del 11M e, invariablemente, ETA, fueron una de las mayores armas de manipulación y uso partidista en manos del PP y sus medios. La política antiterrorista del PSOE terminaría dando frutos pero aquellos días, años, se escucharon y se vieron posiciones tan radicales que sembraron el temor en una buena parte de los ciudadanos. Ocho veces, al menos, salió el PP a la calle para protestar por la política antiterrorista del Gobierno, y no menos de 13 para rechazar leyes del ejecutivo, antes de que la banda depusiese las armas.

Sin embargo, parece que es tiempo de dar un paso más en la hipocresía popular. Los de Casado quieren seleccionar sobre qué temas puede volverse y sobre cuáles no y propone que la Fiscalía de la Audiencia Provincial cuente con una estructura o sección para investigar los crímenes de la banda terrorista ETA que estén sin esclarecer.

Lo reclaman en una enmienda de adición presentada a los presupuestos generales del Estado y que propone modificar para cumplir ello el estatuto orgánico del Ministerio Fiscal y añade un complemento retributivo específico para los agentes de Policía Nacional y Guardia Civil que acudan a Cataluña «por la especial dificultad con la que desempeñan su trabajo». También piden este complemento para los jueces que acudan a Cataluña.

Casado lleva desde el inicio del estado de alarma instrumentalizando el número de fallecidos por la enfermedad para responsabilizar al Gobierno. Comenzó su campaña electoral en Euskadi a finales del mes de febrero en el pueblo del concejal del PP asesinado por ETA en el año 1997, Miguel Ángel Blanco, lo que ya iba dejando claro hacía donde iban los tiros.

Se lo señalaba Carmen Calvo al PP de Casado y su constante referencia a ETA en campaña en abril del año pasado: «ETA no existe gracias al sacrificio de la democracia de este país». Enterrada y bien enterrada, solo sacada de la tumba por intereses políticos.

 El infierno de los vivos no es algo por venir; hay uno, el que ya existe aquí, el infierno que habitamos todos los días, que formamos estando juntos. Hay dos maneras de no sufrirlo. La primera es fácil para muchos: aceptar el infierno y volverse parte de él hasta el punto de dejar de verlo.

La segunda es arriesgada y exige atención y aprendizaje continuos: buscar y saber reconocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacer que dure, y dejarle espacio”.

Las ciudades invisibles. Italo Calvino