La Xunta, liderada en su día por Alberto Núñez Feijóo, otorgó sumas considerables de dinero a Sargadelos mientras su pareja, Eva Cárdenas, estaba vinculada a esta empresa. Entre diciembre de 2020 y agosto de 2022, período en el que Cárdenas trabajó para el grupo empresarial gallego, se entregaron subvenciones por un total de al menos 114.000 euros. Este caso de favoritismo y conflictos de interés pone de manifiesto, de nuevo, la opacidad y los entramados poco éticos que a menudo rodean a las altas esferas del poder.

El momento de la contratación de Cárdenas, apenas un mes después de que Feijóo anunciara su ingreso al patronato de la Fundación Sargadelos, es especialmente revelador. La Xunta, sin dar explicaciones, abandonó este patronato poco después de la incorporación de Cárdenas, quizás consciente de las «malas interpretaciones» que podrían surgir debido a esta conexión. ¿Se trata de un caso de nepotismo encubierto? Las acciones de Feijóo y su gobierno levantan serias preguntas sobre la integridad y la transparencia en el manejo de fondos públicos.

La Xunta justificó su entrada en el patronato de Sargadelos como parte de un proyecto para promover la cultura gallega. Sin embargo, esta noble causa parece desvanecerse en la sombra de las conexiones personales. ¿Cuántos otros proyectos culturales legítimos han sido desplazados en aras de favorecer los intereses personales de los gobernantes? La rápida retirada del patronato y el posterior silencio gubernamental son evidentes de un intento de esquivar la rendición de cuentas y encubrir la posible explotación de recursos públicos en beneficio propio. El abandono del patrimonio cultural en aras de intereses personales es inaceptable. Las críticas de partidos como el PSdeG-PSOE y el BNG reflejan el descontento generalizado con la gestión poco ética y poco transparente de los recursos públicos.

Es imperativo que ciudadanas y ciudadanos exijan transparencia y responsabilidad por parte de sus líderes políticos. Los casos de favoritismo y conflicto de intereses como el de la Xunta de Feijóo deben ser investigados a fondo y aquellos responsables deben ser llevados ante la justicia. La confianza en las instituciones democráticas se erosiona cuando se permite que los políticos actúen en beneficio propio en lugar de servir al interés público.

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