El Arzobispo de Sevilla, monseñor Juan José Asenjo, de 74 años, ha agradecido al Ayuntamiento de Sevilla la concesión del título de «Hijo adoptivo» de la ciudad, una distinción, que ha dicho «le honra mucho» y que le llega un mes antes de que presente su renuncia al gobierno pastoral de la archidiócesis hispalense por motivos de edad al papa Francisco.

El prelado, que será distinguido con este título el próximo día 23 en una ceremonia oficial, ha agregado que ha recibido “la noticia con sorpresa, no me lo esperaba hasta que el señor alcalde el viernes pasado me lo comunicó”.

Sin embargo, colectivos religiosos, laicos y de memoria están en contra del reconocimiento con el título al arzobispo. La oposición radica en el proceso de inmatriculaciones que llevó a cabo la Iglesia Católica y que el propio Asenjo lideró en Córdoba, con emblemas como la Mezquita, y en suelo sevillano con la Giralda, inscrita en el año 2010 por 30 euros.

Asenjo «es el mayor inmatriculador» y, esa labor, «no es una actitud cristiana», resume el portavoz de Redes Cristianas, Evaristo Villar, a El Diario. «No es una actitud cristiana, es todo lo contrario, apropiarse de los bienes que son de todos», señaló.

«Ha hecho un expolio de la posesión de esos bienes, que eran públicos a todas luces», entiende Guillermo Casellas, Plataforma en Defensa del Patrimonio de Sevilla, al mismo medio.

La guinda del pastel es que Asenjo ha estado envuelto en diversas polémicas por su crítica al matrimonio de personas del mismo sexo, que considera un «abuso», o al «feminismo radical».

Unos 20 colectivos denuncian que, nada más aterrizar como arzobispo de Sevilla, Asenjo inscribió en el Registro de la Propiedad la Catedral de Sevilla, «incluyendo a la Giralda y al Patio de los Naranjos como simples anexos de la finca, despreciando a estos dos símbolos de la ciudad y haciendo negocio con ellos cuando siempre fueron espacios públicos», según un comunicado.

Con este «expolio» entre manos, «nos oponemos a cualquier mención honorífica y quizás ha faltado ser un poco más valientes y declararlo algo parecido a persona non grata», en palabras de Guillermo Casellas.

Fuentes: Comunicado oficial, El Diario, Europa Laica.