Oihana Etxebarrieta
Parlamentaria de EH Bildu en el Parlamento Vasco


Volvemos a sacar los brazaletes morados del armario. Los sacamos para decir que aquí estamos, que sí, que somos feministas, y que queremos cambiarlo todo. Queremos poner la vida en el centro de las políticas y eso supone dar un giro drástico en el camino tomado hasta ahora. Porque tenemos que dejar de poner la rentabilidad como medida de todo para situar la vida, las personas, como sujetos principales de las políticas públicas.

¿Y cómo hacemos esto? El movimiento feminista de Euskal Herria ha trabajado duro durante este año para preparar un dossier en el que resumen en cuatro grandes bloques los ejes principales que deberían tener en cuenta unas verdaderas políticas feministas: “Las vidas en el centro”, “No a las vidas precarias”, “Vidas diversas libres de violencia machista y heteronormatividad” y “Vidas sin racismo y guerras”. Y no podremos abordarlos sin un acercamiento sincero y abierto entre las diferentes instituciones y el propio movimiento feminista. No porque el pasado año (y este seguramente que también) llenasen las calles de Euskal Herria, sino porque es un movimiento amplio, diverso, organizado y capaz de crear debate sobre las cuestiones que tenemos que tratar.

Esta semana, en el periódico Berria, la técnica de igualdad Mireia Espiau decía que “las políticas de igualdad han sido desbordadas por la agenda feminista” y creo que realmente no somos conscientes de lo atrás que se han quedado las leyes y planes que tenemos actualmente en marcha. Tenemos que cambiar la perspectiva de políticas sectoriales para hacer una política que aborde el grueso del sistema, ya que, aún hoy, está organizado y sostenido gracias a la segregación de roles y los cuidados gratuitos que tienen que asumir las mujeres. Y para hacer esto, tenemos que realizar procesos de participación que realmente democraticen las instituciones y la sociedad, y no procesos para legitimar las políticas sectoriales que hemos ido presentando hasta ahora.

Un ejemplo de participación y política integral es el que hizo la anterior Diputación de Gipuzkoa, que finalizó con una Norma Foral para la igualdad de hombres y mujeres, que es pionera tanto por el diseño de su creación, como por el fondo del texto. Una norma que fue trabajada con el Foro de Mujeres Gunea, espacio de participación e interlocución, con capacidad de decisión e incidencia en las políticas de la anterior Diputación. Y creo que esto es digno de mencionar. No se creó el foro para cubrir el expediente, sino para que debatiese y decidiese. Estas decisiones se trasladaron a la norma, y también al plan de igualdad, la inclusión de la perspectiva feminista en las clausulas sociales que creó la misma institución, etc.

Porque tenemos que cambiar el rumbo y crear espacios reales de debate y decisión, el 8 paramos. Saldremos a la calle para plantarnos ante este sistema que nos quiere ciudadanas de segunda, para gritar que todas nosotras, en nuestra diversidad, estamos en los márgenes, dispuestas a asaltar los centros.

Vídeo Recomendado:

Deja un comentario