Este jueves el Congreso de los Diputados se preparaba para conmemorar el 90 aniversario de la aprobación del sufragio femenino en España. El 1 de octubre de 1931 la Cámara aprobó, con 161 votos a favor, 121 en contra y 188 abstenciones, el derecho de las mujeres a participar activamente en unas elecciones.

El acto central se celebrará este viernes, pero ya este jueves la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, y la ministra de Igualdad, Irene Montero, inauguraron las jornadas que arrancaron con una mesa redonda sobre «Clara Campoamor y su herencia feminista».

Clara Campoamor y Victoria Kent, al igual que otras mujeres menos conocidas, aparecen novela gráfica Una mujer, un voto de la guionista Alicia Palmer y la ilustradora Montse Mazorriaga en la que pretenden recuperar la historia escondida detrás del derecho a votar de las mujeres.

Alicia Palmer, después de toda una vida observando el edificio de la Tabacalera, decidió indagar en la historia de las mujeres cigarreras que allí trabajaban y de las que nunca había oído hablar para acabar convirtiéndolas en las protagonistas de su obra.

La lucha obrera de las cigarreras de la Fábrica de Tabacos de Madrid para defender sus derechos

Las cigarreras son fundamentales para entender el avance de la lucha feminista en España. A través de los motines que llevaron a cabo, consiguieron grandes avances
dentro de la fábrica: retrasaron la llegada de la maquinaria a la fábrica para evitar los despidos, consiguiendo mantener su puesto de trabajo; organizaban sociedades de socorro entre las trabajadoras para apoyar a las cigarreras ancianas que obtenían bajas remuneraciones y con ese dinero obtenían medicinas, pagaban los entierros y tenían atención sanitaria; consiguieron media hora dos veces al día para salir a encargarse de sus hijos y darles el pecho; una jornada laboral de ocho horas y la subida de un veinticinco por ciento de sus salarios y el derecho a tener la jubilación.

También hicieron posible que mejorasen las condiciones de higiene y salubridad y el trabajo mecánico hacía que las cigarreras sufriesen menos enfermedades. Había baños, duchas y el agua ya estaba incorporada dentro de la fábrica.

Palmer tampoco tuvo conocimiento de la lucha por el derecho al sufragio femenino hasta una edad ya adulta. En la facultad leyó El voto femenino y yo: mi pecado mortal de Clara Campoamor y se le abrieron los ojos.

Al igual que las mujeres que trabajaban en la Tabacalera cobraban menos que los hombres por el mismo trabajo, hoy en día sigue sucediendo esto en algunos sectores. La ilustradora de la novela Montse Mazorriaga se encuentra a veces, como muchas mujeres trabajadoras de principios del siglo XX, con problemas de conciliación laboral por ser madre.

La protagonista de la novela de Palmer y Mazorriaga es la cigarrera Mari Luz Lázaro, que tras llegar a Madrid y ponerse a trabajar en la Tabacalera conoce a otras trabajadoras que la introducen en la lucha por los derechos de las mujeres.

La reivindicación estaba en la calle, no en un parlamento con infrarrepresentación femenina. Una de las dos únicas diputadas que participaron en el debate del sufragio femenino en Congreso era Clara Campoamor. Victoria Kent trabajaba en un bufete de abogados y en una escuela de adultas, lo que le permitía estar al tanto de los problemas a pie de calle.

La novela explica que en España el sufragio pasivo fue anterior al activo, las mujeres podían ser elegidas pero no podían elegir. Esta incoherencia hizo que Campoamor le recriminara a Kent su oposición a conceder el voto a las mujeres en ese momento histórico.

La novela recupera, junto a Clara Campoamor y Victoria Kent, a muchas mujeres brillantes han dejado un gran legado histórico como Benita Asas, María Lejárraga, Elisa Soriano y María de Maeztu, entre otras. También muchas alcaldesas, desde diferentes puntos del mapa, hicieron intentos para sacar adelante el voto femenino.

Viñetas de la novela gráfica «Una mujer, un voto» de Alicia Palmer y Montse Mazorriaga publicadas por infoLibre:

Viñeta de 'Una mujer, un voto'.

Viñetas de la novela gráfica Una mujer, un voto de Alicia Palmer y Montse Mazorriaga

Portada de la novela gráfica Una mujer, un voto de Alicia Palmer y Montse Mazorriaga

1 Comentario

  1. Ya desde la celebración de Primer Congreso Obrero en España en 1870, el tema de la desigualdad de la mujer estaba en su orden del día como uno de los temas más importante a tratar, junto al de los niños sin escolarizar y el paro.
    Los sindicatos luchaban por la reducción de jornada para paliar el paro, que los patronos utilizaban para no subir los sueldos, teniendo siempre una fuerte demanda de empleo.
    La gran patronal, Fomento Nacional del Trabajo, venia actuando en sectores donde habia gran número de mujeres trabajando, como el textil, contratando a más mujeres despidiendo a hombres porque les salia más barato, las pagaban la mitad que a ellos.
    Esto no impedia que los sindicatos de esos sectores, sindicatos de mujeres porque eran mayoria, realizasen huelgas ante el timo de la patronal, que no siempre ganaban. En estos casos teniendose que ir de la provincia y incluso de la región cientos de familas acusados de instigadores de la huelga, porque ya no se le iba a dar trabajo en la zona.
    En una situación social en la que los sindicatos la mayor parte de su existencia era clandestina, cada vez que se producía un cambio en el sistema, que solía ser a base de golpes de estados militares, lo primero que hacían era prohibir las asociaciones obreras, lo que no impedía que se realizasen huelgas.
    En febrero de 1933, cuando las mujeres votaron por primera vez, habían ocurrido los hechos de Casas Viejas, contra la huelga de campesinos andaluces y otras insurrecciones obreras, realizadas ante las leves reformas de la Republica de la burguesía. Esto habían creado un rechazo de los anarquistas a la República, llamando a la abstención en esas elecciones. Cuando las mujeres de derechas si votarían.
    Las elecciones las ganarian las derechas, y lo dicho anteriormente se usaria como argumento para entender, como en dos años el voto había cambiado.
    Pero, todo sería relativo, porque en ese mismo año de 1933, se celebraría en Alemania un Certamen en que se creó el Eje Nazifascista, y donde se diseñó lo que fué la Segunda Guerra Mundial. Al que asistió Gil Robles y volvio con las ordenes precisas que se les asignaba a España en dicha guerra.
    Desde entonces, las decisiones gubernamentales y elecciones estaban en segundo termino.
    El avance de las mujeres tampoco cesaría. Pese a la guerra.

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