David Martínez

Como las coplas de Jorge Manrique

Cuando yo era pequeño y en el cole (La Llagosta, Vallès Oriental, los 70-80’s) nos llevaban de excursión a la montaña, teníamos que cruzar el río Besós saltando entre piedra y piedra sobre un pequeño puente de cemento por el que pasaban los coches. Era un momento para recordar: agua negra, espumas de diferentes texturas, grosores y colores en función del día, olor nauseabundo, residuos y plásticos flotando, basura y runas arrojadas en el cauce… un vertedero. Un asco.

Era evidente que ahí no podía haber vida, más bien lo contrario, allí se generaban litros de puro veneno. A nosotros, no nos dejaban tocar el agua… “ni se te ocurra ir al río a jugar” sentenciaban nuestras familias. Estaba prohibido acercarse.

Con el tiempo, yo me hice mayor y la cosa para el Besòs mejoró. Eso sí, con mucho esfuerzo, trabajo y paciencia. Leías esperanzado como se iban recuperando especies que habían desaparecido como la nutria y la angula, como regresaban alguna aves, se limpiaban y organizaban los cauces o se convertía en paseos sus tramos más urbanos. Es un corredor perfecto para la zona (me niego a utilizar un tiempo verbal en pasado).

Muy recomendable era bajar en bici siguiendo el cauce hasta la desembocadura en
la playa de Sant Adrià). Como en todo, a pesar de la mejora, quedaban muchas cosas por hacer.

Este río, realmente no demasiado caudaloso, siempre está presente en las vidas de los vecinos y los territorios. Incluso da apellido a poblaciones como Sant Adrià (del Besòs), lugar donde se mezcla con el inmenso mar.

En sus riberas la gente podía pasear con sus perros, hacer running, ir en bici… Tampoco estaba exento de la maldad humana, puesto que alguno aprovechaba para abandonar allí sus animales, en la prote vivimos el caso de un desalmado que arrojó a su perra desde un puente al lecho del río. con un fin macabro.

El pasado 11 de diciembre se originó un incendio en una empresa de Montornès del Vallés. Durante el accidente se vertieron al río disolventes y literalmente “el agua llegó a arder”. Las labores de extinción también generaron más vertidos. Una nube gigantesca podía observarse desde kilómetros de distancia, incluso desde la ciudad de Barcelona. Se ordenó el confinamiento en los municipios más próximos a la fábrica para las personas de máximo riesgo: enfermos, ancianos o niños…

La empresa que ardió, se dedicaba a la gestión de residuos medioambientales, que ironía. Acumulaba multas por diversas infracciones, según reconoce el departamento de Territori i Sostenibilitat, por no satisfacer las normas obligadas en las inspecciones practicadas desde 2017, de 48.000 y 10.000 euros respectivamente. ¿Cómo es posible que aún así siguiera en funcionamiento? ¿Se podría haber evitado el accidente?

Exijo a la Generalitat de Catalunya que abra una investigación exhaustiva de lo sucedido, para esclarecer las causas y discernir las responsabilidades generadas. Es un desastre medio ambiental en toda regla. La Fiscalía debe abrir un proceso por delito al medio ambiente. Hay que ver las consecuencias de los vertidos en el Río Besòs y todos los acuíferos de la zona. Las imágenes de peces muertos o agonizando inundan las redes sociales. ¿Nos hemos cargado otro ecosistema más?

¿El peligro puede trasladarse al litoral marítimo?
Del mismo modo es necesario analizar y explicar transparentemente las consecuencias de la nube generada. ¿Existe o existió algún riesgo para la salud?

Además de obtener la información necesaria, hay que actuar rápidamente. El medio ambiente no puede esperar. La vida no puede esperar. Sería totalmente irresponsable mirar hacia otro lado. Este tema necesita solución urgente.

Y este riesgo, lamentablemente, es común. En Tarragona, epicentro de la industria química y de la generación de derivados del petróleo,además de la nuclear, siempre me dicen “Cuando vuelvo de las vacaciones, lo que más noto es ese olor en el aire con el que nos hemos acostumbrado a vivir”. “El día que esto pete, nos vamos todos a la ….”

No podemos regresar a mi infancia. A esconder aquel río que era “la peste”.

Ha sido un día triste. Algunos volvieron a prohibir a sus pequeños acercarse al Río Besòs.

Río Besòs