Joan Jordi Abentín

Estamos acabando el año 2019 y junto a ello, despedimos una década increíble con pequeñas victorias habitualmente superadas por decepciones continuas que han apartado nuestros derechos del mapa.

Acabamos 2019 con un panorama desolador: Los más de 50 de Vox, la institucionalización exagerada de algunos grupos del cambio, las faltas continuas a los derechos humanos o la victoria del populista Boris en Reino Unido. Podría seguir repasando todas las derrotas pero no escribo para desmotivar al personal, lo hago para más bien, demostrar que hay opciones de creer.

Creer que al fin y al cabo, hay opciones de hacer grandes cosas. Creer que podemos superar esta debacle y década y empezar a trabajar aprovechando de una vez las oportunidades que se presentan. Porqué durante estos años… Los grupos que han podido cambiar no lo han hecho, al menos en el funcionamiento de nuestra vida cuotidiana. No hace falta que diga mucho… Pensad que pasa si vamos al médico, a las escuelas o si miramos las pensiones de los nuestros… Pensad, porqué todo sigue igual de mal y si no cambiamos los métodos seguiremos igual.

Des de hace un par de años, hago mis trabajos de la Universidad en un Café. Uno que está en el centro y tiene gran variedad de clientes que hablan de sus problemas y lo juntan obviamente en la política. Muchos creen que las encuestas son el mundo real. Y vaya, si queréis podemos mirar datos, números, la tele… Pero al final, aquí en el Café he escuchado el mundo real de verdad. Ese que habla des de las calles y las plazas. Y es muy diferente al que pensaba en su momento y al que creo que piensan algunos políticos. Hay que tener claro que la nueva década tiene que separarse más de las campañas tradicionales y ha de acercarse más al escuchar a la gente en el ámbito de las personas.

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Podría hablar de retos “a lo grande”. “Acabar con la pobreza”, la “paz mundial”, la “vida digna”… Pero nunca llegaremos ahí si seguimos el camino que se está siguiendo. La defensa a los ciudadanos no ha de ir por el interés de unas siglas, ha de ir por el interés de las personas, de los trabajadores y de las gentes humildes. Y ahí demostrar con pequeñas políticas que se pueden hacer grandes avances. Ahora me meteré con una cosa que en su momento defendí. Lo admito. Pero pienso que fue un error al menos en orden de prioridades. Y es el tranvía de Barcelona que fue tan polémico. Pero en este momento, me da, que no es tan importante ya que parecía una maniobra de puro márqueting buscando el NO de ERC y así quejarse y hacer esa política-crítica. En fin poner un tranvía no es tan malo, pero ¿eso era lo más indispensable para los barrios desfavorecidos de la ciudad? Puede que ayudaría más a los Barrios Humildes viviendas sociales de verdad (No unas pocas para quedar bien), o un plan de ayuda a las familias con problemas, o el transporte público gratuito por depende que rentas… Se me acude también un plan de ayuda de búsqueda de trabajo a las personas, y que sea útil de verdad. Hay muchas cosas que ayudaban más a los ciudadanos de pie que un tranvía por el centro, y creo que como mejora del transporte público no está mal, pero que eso fuera portada en todo el estado me parece una burrada.

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Con esta crítica a algo que defendí quiero decir que es posible que mejoremos mucho si miramos errores propios y los intentemos mejorar. La nueva política de la década no será nada fácil con el populismo de extrema derecha muy crecido. Si seguimos usando métodos que poco efectivos han resultado ya con el PP o CDC, menos lo van hacer con Vox. De hecho,  IU y Podemos triunfaron en 2014 con un discurso rompedor y diferente. Cuando se moldearon (está claro que el morado bastante más que el rojo) “a partir de encuestas” se hundieron, y de un potencial de 96 escaños que tuvieron se pasó a 30 que tienen ahora. La izquierda solo ganará si es ella misma, y la actual estatal se ha convertido en un reflejo de un líder que si no interesa mejor no hablar demasiado de República ya que no aporta tantos votos. De hecho, parece que la política actual ya no son ideas, son personas y eso me da realmente miedo, porqué en una sociedad hay mucha gente y no sola una. Y en un partido también. De hecho esta década he conocido mucha gente válida que no puede llegar más allá ya que hay una supremacía de un líder.

Mi deseo de mi década es sencillo. Más autocrítica, más debate, más palabra, más colectividad, menos cúpulas, menos miedo a enfrontar ideas, menos destructividad, menos Vox, y sobre todo menos buscar culpables y más poner soluciones. Creo que el 90% de la gente puede aportar. ¿Ese 10% por qué no? Porqué todos sabemos que hay mafias y mentirosos en todos lados. Estoy convencido que podemos sobrepasar el enemigo interno y externo y hacer un artículo en 2029 diciendo que hemos ganado mucho más de lo que hemos hecho en estos 10 años.