• El sistema alimentario se encuentra en el epicentro de la degradación del suelo y de la crisis climática.
  • Con un 70% del suelo en proceso de desertificación, la agroecología se convierte en una gran aliada frente a los retos ambientales y climáticos.

Amigos de la Tierra comienza su proyecto de cultivo biointensivo para promover técnicas agroecológicas que contribuyan a la lucha frente a la crisis climática en diferentes territorios. El proyecto, que cuenta con el apoyo del Ministerio para la Transición Ecológica a través de la Fundación Biodiversidad, se desarrolla en Galicia, Aragón, las islas Baleares y la Comunidad de Madrid.

La organización ecologista lleva años trabajando a favor de la soberanía alimentaria, y para este fin ha mostrado su apoyo y ha llevado a cabo cursos y talleres basados en la agroecología. En esta ocasión y para dar continuidad a su trabajo está organizando formaciones prácticas en diferentes regiones sobre el uso de técnicas agroecológicas que contribuyen a la lucha frente al cambio climático. La recuperación de la fertilidad del suelo Y la reducción del uso del agua, que puede llegar hasta un 77%, son alguna de las señas de identidad de esta práctica.

Los usos agrícolas intensivos y la crisis climática socavan la productividad de la tierra, limitan los tipos de cultivo y merman la capacidad del suelo para absorber carbono. De hecho, el 70% de los suelos de la geografía española están en proceso de desertificación y sufren de una gran falta de carbono orgánico.

Ante esta situación de emergencia cimática cada vez más acuciante, la agroecología, en la que se enmarca el método, es una aliada. Los estudios corroboran que el cultivo biointensivo aumenta la fertilidad del suelo en un 100% y, a su vez, al no necesitar prácticamente ningún insumo externo, reduce la energía empleada un 96%, a la vez que aumenta la producción de alimentos un 250%.

Amigos de la Tierra pone en marcha este método con productoras y productores en cuatro regiones de España (Madrid, Galicia, Aragón y Baleares), acompañándoles en aspectos técnicos que combinan la producción de alimentos con la regeneración del suelo, gracias a la variedad, rotación y asociación de cultivos utilizando semillas autóctonas, y gracias al uso de compost producido en la propia huerta.

Según el último informe del IPCC (Panel Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático) el sistema alimentario se encuentra en el epicentro de la degradación del suelo y de la crisis climática. Es por tanto urgente y una prioridad incidir en el modelo alimentario actual, tanto en la producción como en el consumo. En esta línea fomentar las iniciativas basadas en una producción y distribución a pequeña escala y de circuitos cortos, así como cultivos basados en criterios agroecológicos, que aúna tanto el respeto por el medio ambiente como por los derechos humanos, son decisivas para afrontar la emergencia climática.

La asociación ecologista invita a la ciudadanía a sumarse a los talleres y a informarse sobre las alternativas a su alcance para avanzar hacia la soberanía alimentaria. A su vez la anima a movilizarse y reclamar unas políticas que prioricen la salud de las personas y el planeta.

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