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Germán Gorraiz López

EEUU quiere evitar a toda costa que Maduro sea reelegido en las próximas Elecciones Presidenciales a celebrar antes del 30 de abril en la certeza de que sería elegido Presidente hasta el 2025 dada la división y falta de liderazgo de la oposición, por lo que procederá a la aplicación de sanciones al crudo venezolano para provocar el default o cese de pago. En este contexto deberemos incluir el anuncio de sanciones de la UE a Venezuela y de la posible retirada de todos sus embajadores en solidaridad con España tras la expulsión de su embajador. Asimismo, EEUU y los países de corte neoliberal latinoamericanos (Argentina, México, Perú y Colombia) han expresado su intención de no reconocer los resultados de las próximas elecciones, lo que convertiría el nuevo Mandato Presidencial de Maduro en un “paria internacional”, contando únicamente con el apoyo político de los países del ALBA.

Rex Tillerson se habría convertido en la némesis de Maduro y continúa con su cruzada emprendida en el 2007 para finiquitar el legado chavista. Así, la decisión de Maduro de confiscar la planta de General Motors, fue vista por la Administración Trump como un atentado contra los intereses de las multinacionales estadounidenses, escenario que será aprovechado por el Secretario de Estado estadounidense, Rex Tillerson, antiguo Presidente y Consejero Delegado de Exxon Mobil cuando fue nacionalizada en el 2007 por Hugo Chávez, para intentar un golpe de mano contra Maduro. Exxon Mobil formaría parte de la Cuarta Rama del Gobierno de EEUU, verdadero Poder en la sombra que toma las decisiones en política exterior y a instancias de Tillerson, la revolución chavista ya fue declarada “enemiga peligrosa de EE.UU”.

Asimismo, en unas declaraciones del pasado verano, Tillerson afirmó que “Estamos evaluando nuestras opciones políticas, revisando lo que podemos hacer para crear un cambio de condiciones a partir de las cuales, Maduro decida que que no tiene futuro y decida dejar el Poder por su propia cuenta o que podamos regresar los procesos constitucionales a su Constitución”, toda una declaración de intenciones para impedir que Maduro sea reelegido en las próximas elecciones Presidenciales. Así, Tillerson iniciará en Febrero una gira por México, Argentina, Perú y Colombia bajo el argumento de “promover un hemisferio seguro y solicitar una mayor atención regional a la crisis en Venezuela” que podría concluir en la prevista Cumbre de la OEA en Perú con la implementación de sanciones contra Venezuela de los países que lo circundan para convertirla en “territorio asediado y presto para ser fagocitado”.

Así, tras una sistemática e intensa campaña desestabilizadora basada en el desabastecimiento selectivos de artículos de primera necesidad, la obscena especulación, la amplificación en los medios de la creciente inseguridad ciudadana, la toma de las calles por la oposición y la aplicación de sanciones al crudo venezolano para provocar el default o cese de pagos, estaríamos asistiendo a la fase final de la trama para lograr la defenestración de Maduro. La excusa legal será la ínvocación de la Carta Democrática Interamericana que declara “que los pueblos de América Latina tienen derecho a la democracia y sus gobiernos tienen la obligación de promoverla y defenderla”, lo que permitirá a EEUU intervenir en cualquier país del llamado “patio trasero” cuando estime que “son negados los derechos universales o cuando la independencia de la justicia o la prensa esté amenazada” y contará con la inestimable ayuda logística de Colombia, convertida en el portaaviones continental de EEUU para lograr que Venezuela vuelva a la senda de las “democracias tuteladas por EEUU”

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