Por Carlos G. Osto

Este no es un artículo especifico de economía aunque se escriba sobre políticas bancarias. Este no es un artículo sindicalista aunque se escriba de políticas sindicales. Ni siquiera es un artículo que se pueda referir a un único Estado –aunque los ejemplos se refieran a uno en concreto-. Este es un artículo que habla de capitalismo, este es un artículo que relata sobre relaciones dentro de lo que se conoce como sistema capitalista y se refiere a las prácticas que, en nombre de una economía libre de mercado, se imponen a la población.

La gravedad de la situación social en la que se entra se incrementa por la inanidad provocada/interiorizada en la mayoría por la aceptación del dogma neoliberal basado en la doctrina de la supuesta necesidad, e inevitabilidad, de sus premisas económicas, y de la inviabilidad de las políticas económicas, y sociales, no seguidoras de las imposiciones de la imperante mundialización, y monopolización, coincidentes con los deseos de los poderosos.

Junto al dogma descrito, el conservadurismo más recalcitrante ensaya la práctica de culpabilización  social, según la cual, se pretende legitimar  llamar despectivamente “mantenidos” a los que forman en las colas del hambre, práctica clara de una ideología aporofobica, y clasista, así como demostrativa de tal cortedad  de análisis, que no se da cuenta que lo que se demuestra con las colas del hambre, es que lo  que falla es el propio sistema, dado que no es capaz de ofrecer/permitir que el ciudadano sea capaz de alimentarse mediante la aportación de su esfuerzo.

Esta realidad se puede relacionar, como ejemplo, con el último movimiento del oligopolio bancario español, y el derecho al trabajo:

CaixaBank, el mayor banco por activos de España tras absorber Bankia -otro banco financiado y rescatado con dinero público- planea reducir la plantilla en casi una quinta parte y cerrar cientos de oficinas. Concretamente, la dirección del  banco plantea el despido de 8.291 personas (el 18% de la plantilla) y el cierre de 1.534 oficinas (el 27% de la red actual)[1] [2]

No es la única entidad bancaria que tramita miles de despidos en 2.021:“En este contexto, para garantizar nuestra competitividad y la sostenibilidad del empleo a futuro, resulta imprescindible continuar trabajando de forma aún más decidida en reducir nuestra estructura de costes”[3]

Según el Banco de España, desde 2008, la banca ha despedido/prescindido de casi 100.000 empleos, el 35%, aunque realmente sean 117.000.

Ahora las entidades bancarias de España despedirán a entre 15.000, y 20.000 empleados, algunos de los cuales se verán abocados (junto a sus familias) a las mencionadas colas del hambre.

Como esta normalizado, a la vez que despiden a miles de trabajadores, los altos cargos, que también son accionistas, se incrementan sus sueldos, y bonos, además de repartir dividendos[4] por un mínimo de 1.200 millones de euros.

Ante esta amenaza/realidad, él/los gobiernos del estado español, no exigen/exigieron la devolución del rescate bancario, pagado con dinero público, con una cuantía reconocida de 65.725 millones de euros, según el Banco de España, y ¿Por qué no se exige?: porque representan capitalismo.

Esta es la situación de amenaza de pobreza para miles de personas que trabajaron asalariadamente para los intereses del oligopolio bancario, ante la que los sindicatos mayoritarios, una vez más, salen a la palestra a negociar. Porque estos aguerridos adalides del negocio, no luchan -desde hace muchos años- por evitar la agresión, mediante la confrontación, sino que aparecen como supuestos mediadores entre los intereses en conflicto.

Y es que es verdad que los sindicatos mayoritarios son actualmente instituciones que evitan la confrontación directa dentro del denominado mercado de trabajo, siempre evitando, controlando, desmovilizando, las acciones contra las empresas deshumanizadas, vendiendo como victorias el retrasar, de forma pactada,  lo que imponen las mismas: han escogido el rol institucional capitalistas, aunque cada vez tengan menos afiliados, pero siendo a cambio receptores de buena imagen a través de los medios de comunicación que los publicitan como salvadores al negociar que, en vez de los 10.000 despidos anunciados, se despidan solamente a 9.500. Mientras se siga aceptando que los sindicatos negocien el desastre de los trabajadores, no hay salida.

Las instituciones sindicales son, además, incongruentes es sus políticas sindicales, ya que favorecen los despidos mientras que, supuestamente, defienden la necesidad de la venta del tiempo de vida del trabajador como norma de supervivencia. Sindicatos que defienden el derecho al trabajo como conquista revolucionaria, pero que no luchan por mantenerlo.

Lo cierto es que la política de la gran banca, la del IBEX-35, se sostiene por la apoyatura política de los gobiernos, sindicatos, y otras instituciones, sin las cuales no sería posible; como no sería factible si, además de los avances tecnológicos que facilitan la desinversión en capital humano, no se diera la imposición de que sean los clientes quienes trabajen para la banca efectuando sus propias operaciones. Esta realidad solo es posible si los gobiernos, el Estado, obligan a todos los que efectúan una transacción económica, salarial, mercantil, a que esta se realice a través de la banca.

Hecha la imposición, lo mínimo que debe hacer un gobierno que normaliza la dependencia del público en relación a la entidad bancaria, es que las entidades den servicio al cliente con suficientes oficinas bancarias, y por tanto, atención al público, pero esto no es así, puesto que lo que desea hacer normalidad esta practica en el capitalismo.

Dicho lo anterior, continuar afirmando que el trabajo asalariado nunca es un derecho, sino una obligación, y lo escrito en los párrafos anteriores no es solo una crítica al seguidísimo en cuanto a la economía de mercado, sino que también es el reconocimiento de que ya se está asistiendo al inicio de una época en que la necesidad del trabajo humano como formador de la riqueza, se está no solo poniendo en duda, sino viéndose como una aportación cada vez más innecesaria[5], lo cual quiere decir que el hasta ahora trabajador, verá incrementada la inseguridad económica, a la par que su obligada dependencia.

Afirmar que lo que sucede actualmente en el sector bancario, es política de desarrollo del capitalismo del que forma parte, y que la realidad que cada día se impone con más crudeza, es que la venta masiva de la fuerza de trabajo será cada día menos apreciada, por lo que la mayoría pasara a incrementar la economía sumergida de los misérrimos servicios como mano de obra, no ya barata, sino miserable, y una minoría conservara sus empleos mal pagados a cambio de la alineación más brutal, del no-pensamiento.

El ejemplo de lo que ocurre actualmente en el sector bancario, es una muestra de hacia dónde se mueve el sistema capitalista, ante lo cual, incidir en ir a la raíz, y decir continuamente que las leyes la dictan personas con intereses, por tanto, no neutros, y los jueces y fiscales son herramientas de protección clasista, que la enseñanza encastillada en la cultura es la encargada de reproducir todas las relaciones de dependencia, transmitiendo un discurso de sumisión, y de loa al “mejor sistema posible”, donde el mercado ejerce su dictadura económica, el patriarcado condena a la desigualdad a todo un genero, la separación de poderes no existe, y la democracia en que se vive, no deja de ser un sistema de oligarquía plutocrática.

Esto es capitalismo, por lo que habrá que elegir (por tanto con responsabilidad individual) entre capitalismo o libertad.

Notas:

[1] https://www.publico.es/economia/caixabank-plantea-despido-8291-personas-mayor-ere-banca.html

[2]https://www.eldiario.es/economia/caixabank-plantea-sindicatos-8-300-despidos-absorber-bankia_1_7838638.html

[3] Carlos Torres del BBVA en la misiva enviada a los 23.000 empleados del banco en España. https://elpais.com/economia/2021-04-14/la-banca-prepara-un-ano-de-despidos-masivos-con-mas-de-15000-salidas.html.

[4] Dividendo es la parte de los beneficios que una empresa entrega a sus accionistas en concepto de retribución al inversor.

[5]https://carlosgosto.files.wordpress.com/2016/02/las-bondades-del-trabajo-asalariado.pdf

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