Al menos 40 personas murieron en febrero en Haití durante las violentas protestas contra el presidente, Jovenel Moise, de acuerdo a un informe de la Red Nacional para la Defensa de los Derechos Humanos de Haití (Rnddh).

Según el informe al que tuvo acceso hoy Efe, 17 de las víctimas fueron alcanzadas por disparos en la cabeza y el resto recibió balazos en distintas partes del cuerpo.

Además, 82 personas, entre ellas 20 policías, resultaron heridas durante los disturbios ocurridos entre el 7 y el 17 de febrero en Haití.

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) cifró en 26 los fallecidos en las protestas convocadas por el opositor Sector Democrático y Popular, si bien la Policía no ha ofrecido datos sobre el número de víctimas.

En su informe, Rnddh manifestó su preocupación por la situación de violencia, agravada tras las protestas, lo que pudiera generar caos en la empobrecida nación.

En sus recomendaciones, la ONG llamó a las autoridades a proteger la vida y los bienes de los ciudadanos «para evitar más miseria» en Haití, donde Jean-Michel Lapin asumió ayer de forma interina como primer ministro de Haití después de que los diputados destituyeran el lunes a Jean Henry Ceant, tras aprobar una moción de censura en su contra por la falta de respuesta al agravamiento de la crisis.

En declaraciones a Efe, el director de la Rnddh, Pierre Esperance, dijo que la situación «es peor» que la que revela el informe y criticó la escasa presencia policial en las calles.

«Si no hay una intervención de las autoridades la situación va a empeorar. Vivimos en plena impunidad», apuntó el activista.

Haití atraviesa por una profunda crisis económica y política agravada por las masivas y violentas protestas de dos semanas que se iniciaron el pasado 7 de febrero, el mismo día en el que Moise cumplió dos años en el cargo.

Los manifestantes exigieron justicia en las supuestas irregularidades en el programa Petrocaribe, a través del cual Venezuela suministra petróleo a este país a precios blandos.

Una auditoría reveló irregularidades entre 2008 y 2016 en ese programa e involucró a 15 exministros y actuales funcionarios en este caso, así como a una empresa que dirigía Moise antes de ser presidente.

La situación haitiana se agravó en los últimos meses en un contexto económico difícil, con una fuerte depreciación del gourde, la moneda oficial, y una elevada inflación, a lo que se añadió una crisis de electricidad derivada de la escasez de gasolina.

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