Nuria Suárez, candidata a la Generalitat de Catalunya y cabeza de lista por Barcelona de la Coalición Recortes Cero – Grup Verd – Municipalistes

Las élites procesistas, aquellos para quienes la división de los catalanes entre sí y con el resto  del pueblo trabajador de las nacionalidades y regiones, es su auténtico programa, JuntsxCat, ERC, PDCAT y las CUP,  han cerrado la campaña electoral firmando ante notario un documento en el que se comprometen a no pactar con lo que califican de “partidos responsables de la represión”.

Para nada han tenido en cuenta los intereses del conjunto de los catalanes. Ni la dolorosa y preocupante situación sanitaria, ni las graves consecuencias para el el pueblo trabajador, autónomos, pymes y asalariados llevados al límite por la crisis económica asociada.

Las élites procesistas, desde la derecha de toda la vida a los que se dicen de izquierdas no van al notario para comprometerse a unir a todas las fuerzas políticas y sociales frente a la pandemia. Tampoco para firmar un plan de rescate a los sectores más afectados con ayudas directas y eximirlos de impuestos mientras duren las restricciones y cierres de actividad suficientes ni para destinar los recursos a reindustrializar Cataluña impidiendo que se sigan cerrando empresas como Nissan o para redistribuir la riqueza acabando con el derroche de recursos de la Generalitat, la corrupción y los privilegios de las élites políticas y una reforma fiscal progresiva para que los más ricos, bancos y monopolios contribuyan de acuerdo a sus riquezas…

Estos días miles de personas de izquierda y progresistas hemos podido sentir una sensación extraña a ver a Junqueras junto a Otegui puño en alto. Y nos hemos preguntado qué hacen con el puño en alto. ¿Qué hacen juntos? ¿Qué línea quieren establecer para los desposeídos, para los más pobres de España y de Cataluña?

ERC es un partido socialdemócrata. Y Otegi ha sido dirigente de una organización que ha pretendido dar cobertura marxista y de izquierdas a la continuada acción durante 50 años de la banda terrorista ETA. Un grupo fascista que ha funcionado a los dictados del mejor postor, de dentro y de fuera de la Península Ibérica.

¿Qué hacen con el puño en alto? Forman parte de la gran confusión, del gran simulacro donde los intereses de la burguesía catalana se esconde y se enmaraña.

Miles de personas en España, si les preguntas por JxCat creen que es una organización de izquierdas o progresista. Pero los continuadores de Convergencia y Unión son la “derecha de toda la vida”, la que siempre en Cataluña han odiado al obrero cuando luchaba por sus condiciones de vida. Esa burguesía que tiene en su ADN ser la responsable de la Semana Trágica…, la “derecha de toda la vida” que recibió a Franco y después durante más de 40 años convivió con él. Ese señor que levanta el puño junto a Otegui y que se dice de izquierdas dirige un partido que gobierna con la “derecha de toda la vida”.  ¡Y firman juntos (y con la CUP).

En el Parlament hace falta una izquierda como la que representa Recortes Cero – Grup Verd – Municipalistes. Que denuncie lo que fue el 1-O y la DUI, una estafa antidemocrática.

Una izquierda que no tienda la mano a quienes han demostrado que sus intereses procesistas están por encima de lo que interesa al conjunto de los ciudadanos catalanes; y que los dividen para seguir dominando.

Una izquierda que defiende la unidad para llevar adelante un programa basado el la redistribución de la riqueza que entre otras medidas propone: un Plan Integral de Respuesta a la Pandemia que incluya lo sanitario y lo económico, con un Fondo de Rescate para los sectores más afectados de 5.000 millones de euros; con atención especial a los derechos de la mujer en la lucha contra la desigualdad y la violencia machista. Y un plan de reindustrialización vinculada a la innovación tecnológica, al cambio de modelo energético y un plan para crear 250.000 empleos estables, de calidad y con derechos.

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