15 horas de especial sobre las elecciones de Estados Unidos, con la banda sonora de ‘Los vengadores’ y una puesta en escena hiperbólica, más propio de la final de la Super Bowl o la Champions que de un programa de análisis político, nos ha hecho cuestionarnos muchas cosas sobre el periodismo hegemónico (en el caso de que no lo hiciéramos ya). Hasta ahora, quizá, el bochornoso acto de vasallaje hacia Estados Unidos era un acto inherente del poder, también cultural, que los norteamericanos querían exportar e imponer en el mundo, pero ahora, que el declive de la sociedad americana y su modelo de vida es un hecho constatable es importante hacer un sosegado acto de reprobación y análisis de la situación periodística en general, que puede partir del contexto de los recientes comicios estdounidenses, pero que no debe detenerse ahí. Para ello hemos conversado con Oriol Sabata, periodista y comunicador audiovisual.

 

  • ¿Qué te parece la cobertura mediática que se está dando a las elecciones norteamericanas desde España?

Es totalmente desproporcionada. La cobertura que se está realizando es más propia de una colonia que de un país soberano. Desde hace más de tres décadas, asistimos a una colonización cultural que se visibiliza en la vestimenta, la música, la alimentación, el ocio audiovisual, la asunción de fiestas populares ajenas y también, como no podía ser de otra manera, en la manera como se nos informa sobre Estados Unidos.

Respecto a este último aspecto, se aprecia que los medios hegemónicos construyen un relato que va encaminado a fortalecer el sistema de partidos con el que opera la democracia liberal burguesa. A pesar del mensaje que transmite la prensa, lo que hay en juego en las elecciones estadounidenses es bien poco. El bipartidismo representado por demócratas y republicanos actúa como dique de contención para impedir que pueda emerger cualquier organización política al servicio de la clase trabajadora que plantee una alternativa al capitalismo por la vía de las urnas.

Un dato relevante que demuestra que este sistema de partidos está concebido por y para las oligarquías son las cifras que recoge el Center for Responsive Politics: demócratas y republicanos se han gastado 11.000 millones de dólares durante la campaña electoral en actos y publicidad. Esto supone un incremento del 40 por ciento respecto al año 2016, de manera que nunca antes en la historia de EEUU se había invertido semejante suma de dinero para estos fines. Esto nos lleva a la conclusión que las candidaturas que optan a la presidencia surgen siempre desde el gran capital. No hay alternativa, son dos caras de una misma moneda.

 

  • ¿Por qué se sobredimensionan estas elecciones mientras se ignora lo que ocurre en China o Rusia, pero también se pasa a pies juntillas entorno lo que nos afecta directamente como la UE, Alemania y Francia?

Desde un punto de vista objetivo y teniendo en cuenta criterios periodísticos de proximidad y relevancia, no tiene ningún sentido la cantidad de horas que se están dedicando a las elecciones en EE. UU. Más bien responde a la hegemonía y a las alianzas que tiene Washington con España y la UE. Resulta como mínimo sospechoso que apenas nos llegue información sobre otras potencias económicas como China o Rusia o bien de países vecinos como Portugal o Francia. Es evidente que hay una intencionalidad detrás.

Los medios y agencias deciden qué es noticia y qué no, y son capaces de generar “incendios” o apagones mediáticos con objetivos desestabilizadores y para crear determinadas matrices de opinión entre la población. Buen ejemplo de ello es el tratamiento que se hace sobre países como Venezuela o Bielorrusia, por citar los casos más descarados. El doble rasero y la manipulación que hay detrás es tan evidente que da auténtica vergüenza.

 

  • ¿Existe posible alternativa a estos medios de comunicación hegemónicos?

Sí, aunque lo cierto es que actualmente, en un contexto de dominio del capital, los medios contrahegemónicos que existen juegan un rol de resistencia que a pesar de no contar con un público de masas resulta fundamental. Por una cuestión de recursos evidente no pueden competir cara a cara con grandes corporaciones, pero sí son capaces de desmontar determinados relatos que nada tienen que ver con la realidad. Por lo tanto, adoptan un papel esencial en ese sentido. El trabajo que se está llevando a cabo desde varios medios alternativos es excelente y de una gran calidad, a pesar de que muchos de los periodistas que los gestionan o colaboran en ellos se encuentran en unas condiciones socio-económicas muy complicadas y con altas dosis de vocación.

 

  • ¿Qué relevancia tienen estos medios «alternativos» de cara al futuro? ¿Son viables?

Los medios contrahegemónicos, junto a los sindicatos combativos y los partidos de corriente marxista-leninista, son un pilar básico para la transformación social. Creo que se está produciendo un punto de inflexión respecto a la mentalidad que había hasta ahora. Se ha entendido que hace falta una actitud de cooperación en vez de competencia, que es una idea que nos había inculcado el pensamiento liberal. Y de alguna manera se vislumbra la posibilidad de ir tejiendo una red de medios independientes que lograría más impacto en cuanto a la difusión de contenidos.

Ahora bien, detecto un fenómeno preocupante: los sectores más comprometidos, la militancia y en general la clase trabajadora no terminan de confiar y apostar decididamente por los medios alternativos. Una mayoría sigue informándose mediante grandes medios tradicionales. Decía Antonio Gramsci que los trabajadores deben negarse a colaborar al sostenimiento del periódico burgués ya que se trata de un instrumento impulsado por ideas e intereses contrarios a los suyos. Esta reflexión la hacía en 1916. No solo es de una vigencia aplastante sino que el poder de los medios hegemónicos se ha acrecentado de manera notable durante la última década con el desarrollo de las tecnologías de la información y la comunicación. Por eso hay que trabajar para consolidar los medios alternativos. Y la única manera de garantizar su continuidad y llegar a las masas es generalizando en la conciencia de la clase trabajadora que hoy es más necesario que nunca sostener económicamente a la prensa independiente mediante un sistema de suscripciones.

 

  • Para terminar, dentro de este marco, podría englobarse el proyecto de La Zurda TV, ¿de qué se trata? ¿qué es La Zurda?

La Zurda es un proyecto de periodismo en formato audiovisual que nace en 2016 al calor de las luchas de la asamblea popular del barrio barcelonés de La Verneda. Tras la ocupación de un gran local abandonado de la Seguridad Social, se habilitaron una serie de espacios en los que poder complementar con otro tipo de actividades la movilización sostenida que llevábamos a cabo en los distintos barrios del distrito de Sant Martí. Se creó una sala de actos, un taller de pancartas y cartelería, una biblioteca popular o una Asesoría de Derechos Sociales para brindar apoyo legal a aquellos trabajadores que se encontraban bajo amenaza de desahucio. También vimos la necesidad de montar un modesto plató de televisión en el que comenzamos a grabar entrevistas y debates sobre las distintas luchas sociales que se venían produciendo en aquellos años. Era primordial disponer de un lugar para la reflexión y el debate más allá de la urgente protesta callejera. Hoy, tras 4 años, el proyecto sigue adelante y ya sumamos más de 80 programas con invitados de ámbito nacional e internacional. Vamos a seguir en la trinchera de la comunicación, dando siempre la batalla, porque como siempre digo, el periodismo, o es combativo, o no es periodismo.