El secretario general de Vox, Javier Ortega Smith, se encuentra estos días en Argentina, el país del que proviene la vía materna de su familia, para reunirse con empresarios y políticos argentinos que, según señaló, “pueden tener coincidencias con nuestro modo de pensar”.

Además, el dirigente ultraderechista aprovechará el viaje para ofrecer una conferencia junto a la abogada Victoria Villaruel, negacionista de la dictadura argentina y de que pueda ser juzgada porcrímenes de lesa humanidad.

La también portavoz del Centro de Estudios Legales sobre el Terrorismo y sus Víctimas (CELTYV) no es la primera vez que se reune con responsables de Vox: en abril pasado estuvo en Madrid para asistir en calidad de invitada al acto de cierre de campaña del partido de ultraderecha. También se fotografió con sus principales dirigentes durante la noche electoral del 28 de abril, en la que se confirmó que la formación ultraderechista había obtenido 24 escaños en el Congreso.

Las asociaciones que luchan contra los crímenes cometidos por la dictadura de Jorge Rafael Videla (1976-1983) saben muy bien quién es Villarruel. En una entrevista ofrecida en mayo pasado al canal de Youtube “The Right Report”, Villarruel criticó que “los indultos contra los terroristas persisten hasta el presente, pero se han reabierto las causas contra los agentes del Estado”. Se refería concretamente a los juicios por crímenes de lesa humanidad que se desarrollan en ese país contra los autores de torturas, desapariciones, asesinatos y robos de bebés durante la dictadura de Videla

La portavoz del CELTYV puso en duda la cifra de 30 mil desaparecidos que provocó el régimen militar. “Era necesario crear una cifra lo suficientemente impactante para que la opinión pública, los países extranjeros se volcaran exclusivamente a la visión solo de los abusos del estado”, afirmó, remarcando que se trata de “otro de los mitos de la década del setenta”.

Las organizaciones guerrilleras, salvajemente reprimidas por la dictadura, “no luchaban contra un gobierno de facto”, sino que buscaban “alcanzar el poder y lo hacían a través de la violencia”, indica la abogada. Esta ultra prefiere hablar de “conflicto armado interno” o “guerra de baja intensidad en la cual el estado enfrentó a organizaciones armadas que cometieron actos de terrorismo”.

Villarruel también acusa a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo de haber sido “fundamentales en la tergiversación histórica” y un “engranaje importantísimo para que la historia llegue de forma distorsionada y falaz hasta el presente”. En tal sentido, calificó a Estela Carlotto y Hebe de Bonafini, históricas militantes por los derechos humanos, como “madres de combatientes terroristas”.