El presidente del PNV, Andoni Ortuzar, considera que convocar las elecciones generales para el 26 de mayo, la misma jornada que los comicios municipales y europeos, sería “un error” y “malo para la democracia”, porque sometería a los ciudadanos a un “estrés político” y “desvirtuaría” la cita.

En declaraciones a Radio Popular, Ortuzar ha dicho que la no aprobación de los Presupuestos Generales del Estado para 2019 “aboca a un final más o menos abrupto de la legislatura”.

Ha añadido que no sabe si las elecciones generales se adelantarán a “abril, mayo u octubre”, aunque ha subrayado el “error” y el “riesgo para la calidad democrática” que supondría que el 26 de mayo los ciudadanos se encontrasen “cinco urnas” (generales -al Congreso y Senado-, municipales, forales -en Euskadi- y europeas).

Unas elecciones generales el 26 de mayo “desvirtuarían el sentido” de las demás convocatorias y harían “pasar a un segundo plano” los comicios municipales, “que en Euskadi -ha dicho- tienen más importancia que quién se sienta en la Moncloa”.

Ha afirmado que la falta de presupuestos no tendría que suponer el final de la legislatura, como ha sucedido en Euskadi, donde se han prorrogado las cuentas y se ha “tirado hacia adelante”, pero ha añadido que la “pelea barriobajera” en la que se ha convertido la “política española”, con mucho “ruido” y “bronca”, hace “prácticamente imposible que se pueda hacer política normal”.

El líder del PNV ha subrayado que esa situación se pudo apreciar en el inicio del debate presupuestario, en el que “no se habló de las cuentas y todo lo impregnaba la demanda de elecciones y el tema catalán”.

En relación con el juicio por el “procés”, Ortuzar ha dicho que él “querría que acabara con la absolución”, al entender que nunca se debió producir por ser una “anomalía en democracia”, aunque teme que va a suponer “una nueva piedra en el camino para la solución del tema catalán”.

Ha considerado que los dirigentes políticos catalanes independentistas se encuentran en una “situación emocional tremenda” y les resulta “difícil abstraerse y hacer una política a más largo plazo”, aunque tienen que darse cuenta de que, con su actitud, “se está infligiendo un castigo mayor con el que están pretendiendo castigar al otro”.

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