Camps denuncia la inacción de las instituciones, tanto ahora como hace 15 años, en la ayuda a los migrantes que arriesgan su vida por escapar de la pobreza extrema, la guerra o el hambre.

La voz de Óscar Camps, fundador de Proactiva Open Arms, es una de las más potentes en el tema de la migración en Europa. Camps analiza en eldiario.es la última década y tras salvar cientos de vidas de migrantes en alta mar, el «mayor cementerio del mundo», como él mismo dice.

Los inicios

«La foto de Aylan fue un desencadenante», confirma Camps al ser preguntado por el inicio del proyecto Open Arms. «Dije, coño, estoy en la playa buscando niños perdidos y atendiendo picaduras de medusas mientras hay gente muriendo sin ningún auxilio en el Mediterráneo.  Dije, quiero ir, algo hay que hacer», indica.

El fundador de Open Arms señala que en sus inicios, tenían el material, pero como siempre, no contaban con el apoyo de las instituciones: «Teníamos una nave de 3.500 m2 con ambulancias, lanchas, más de 100 desfibriladores, 400 walkies… Todo el material necesario para cubrir centenares de kilómetros de playas de máxima afluencia que iba a estar durante ocho meses en una nave cerrada. Empezamos a ofrecernos a todo el mundo: Gobierno, Diputación, Ministerio de Asuntos Exteriores, al embajador español en Grecia… Pero nadie nos respondía».

«Yo me iba a comprar un velero de segunda mano que valía unos 15.000 euros y tenía ese dinero. Al final dije: creo que me los voy a gastar en eso. Nos plantamos por nuestra cuenta en la isla de Cos, en Grecia, y nos empezamos a ofrecer a los que ya estaban llevando a cabo tareas de rescate, pero es que no estaban haciendo prácticamente nada: nos presentaron a los guardacostas, que nos miraron como un bicho raro y nos fuimos al norte de la isla a verlo con nuestros ojos. Al minuto uno de llegar, mi compañero Gerard ya estaba rescatando migrantes vestido», señaló Camps.

Críticas al Open Arms

Sobre las críticas recibidas, el catalán lo tiene claro: «Lo que más me molesta es que digan que no he respetado a mis trabajadores cuando la compañía tiene 20 años, no es una actividad lucrativa, los ayuntamientos pagan tarde mal y nunca, perdemos dinero constantemente con esta actividad y estamos peleando para que haya un convenio colectivo que nos represente…»

«Hemos peleado tanto por esto que algunos sindicatos incluso se han sentido molestos porque el protagonismo lo hemos llevado nosotros. Con mi trayectoria ya es suficiente para tumbar todas estas acusaciones. Si el lucro hubiera sido mi interés no me hubiera dedicado a intentar profesionalizar una actividad de voluntarios. Ni a ir a rescatar personas que lo necesitan. Estaría en otro negocio. Que me digan que soy egoísta o narcisista o que busco protagonismo me da igual. Depende de donde venga la crítica incluso me siento orgulloso», incide en el tema.

El mar y el holocausto

Camps incide en la idea, no es la primera vez, de que el Mar Mediterráneo tiene muchos puntos en común con el holocausto nazi. «Tiene bastantes similitudes. Lo único es que Europa ha aprendido del holocausto: ya no los matamos en territorio europeo, los matamos fuera. Es lo mismo. De la misma manera que no se puede decir que en Alemania nadie sabía nada de lo que estaba ocurriendo, nosotros no podremos decir dentro de 25 años que no sabíamos lo que estaba ocurriendo en el Mediterráneo, cuando estamos dejando morir por inacción deliberada, no hay ninguna operación ni civil ni militar de salvamento, se han retirado todos los efectivos que había… Han convertido el Mediterráneo en Mauthausen», denuncia.

«Creen que la muerte disuadirá a los demás de venir. Y se ha creado una corriente de opinión -en la burbuja blindada con aire acondicionado en la que viven los políticos, donde no huele a muerto ni a patera- en la que parece ser que en el Mediterráneo tres, cuatro o cinco barcos humanitarios pueden generar un efecto llamada sin tener en cuenta que esta gente huye de la esclavitud, de la violencia y de la pobreza en sus países», incide el fundador de Open Arms.

«No tienen en cuenta que en esa zona del Mediterráneo navegan 97.000 barcos mercantes al año. ¡Eso es una puta autopista de barcos y resulta que el problema son cuatro barcos de ayuda humanitaria!», denuncia.

«Buena parte de la clase dirigente de este país cree que somos un problema cuando lo que hacemos es salvar vidas. Se nos bloqueó el barco seis meses y murieron 400 personas. En su libro, el presidente del gobierno dice que se siente orgulloso de haber salvado 600 personas del Aquarius. Cuando edite la segunda edición, que diga que se siente dolido por haber contribuido a la muerte de 400 bloqueándonos el Open Arms», sentencia Óscar Camps.