La industria farmacéutica ha bloqueado una ley que permitía a los habitantes de Minnesota que necesitasen urgentemente insulina y no tuviesen recursos para comprarla, acceder a ella.

El coste de la insulina en Estados Unidos se está cobrando vidas. El precio para un paciente de diabetes tipo I que tenga cobertura médica es de 200 a 300 dólares al mes, si embargo, sin seguro, el coste puede ser hasta cuatro veces más.

En junio de 2017, como ejemplo, Alec Smith cumplió 26 años y dejó de estar bajo la cobertura del seguro médico de su madre. Intentó racionar la insulina que le quedaba, porque no podía permitirse pagar los 1.300 dólares que costaba. Menos de un mes después, el 27 de junio, moría en su casa.

Para luchar contra esta lacra, Minnesota creó el programa Minnesota Insulin Safety Net, basado en una ley con el nombre de Alec Smith en honor del joven fallecido, que permite a los habitantes del Estado que necesitan insulina con urgencia acceder al medicamento a través de su farmacia. Los habitantes de Minnesota accederían de esta forma al medicamento a través de los programas de asistencia para fabricantes de insulina existentes.

Sin embargo, la industria farmacéutica ha bloqueado esta ley, llevándola a los tribunales. Pharmaceutical Research and Manufacturers of America, PhRMA, afirma que la ley viola la cláusula de toma de la Constitución de los Estados Unidos porque obliga a los fabricantes de insulina a entregar su producto a los habitantes de Minnesota de forma gratuita, sin ninguna compensación del estado a cambio.

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«Esta ley es inconstitucional, pasa por alto las soluciones de sentido común para ayudar a los pacientes a pagar su insulina y, a pesar de sus afirmaciones, todavía permite que se cobre a los pacientes en la farmacia por la insulina que los fabricantes deben proporcionar de forma gratuita», dijo el vicepresidente ejecutivo de PhRMA.