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Por J. C.
Un tribunal militar israelí ha decidido aplazar hasta el próximo martes, 13 de febrero, el juicio contra Ahed Tamimi, la adolescente de 17 años que se ha convertido en un símbolo de la resistencia palestina. La chica lleva ya 49 días encarcelada en una fría celda de aislamiento con una cámara apuntándola las 24 horas del día.

Su abogada Gabi Lasky ha declarado a la prensa extranjera que los fiscales están alargando “la detención administrativa”, sin juicio, de Ahed, porque no encuentran las pruebas que necesitan para dictar contra ella una condena ejemplar.

Por su parte, la pakistaní Shenila Khoja-Moolji, doctora en Estudios de Género y Feminismo por la Universidad de Pensilvania (EEUU) ha denunciado “al movimiento feminista (internacional) así como a los líderes políticos (de Occidente) por su silencio y pasividad en el caso de Ahed Tamimi”, en un artículo publicado por Al Jazeera.

Shenila Khoja-Molji, una figura de gran relevancia en Estudios de Género y Feminismo, y estudiosa de la condición de la mujer en el mundo musulmán, no se explica cómo las mujeres se movilizan en otras latitudes y cuando se trata de una menor palestina la acción brilla por su ausencia.

Ahed Tamimi el pasado 26 de septiembre en el Parlamento Europeo. Fue una de las ponentes en la Conferencia “El Papel de la Mujer en la Resistencia Popular Palestina”

Ahed Tamimi se encaró a dos soldados israelíes, el pasado 15 de diciembre, en respuesta al disparo que recibió a bocajarro su primo Mohamed, cuyo impacto de bala de goma le dejó en coma 72 horas y una deformación craneal. Ella fue detenida en la noche del 19 de diciembre en su propia casa, sita en la aldea de Nabi Saleh (Cisjordania ocupada).

Los altercados de Nabi Saled se produjeron a raíz de la decisión de Donald Trump, el pasado 6 de diciembre, de declarar Jerusalén como la capital de Israel.

La historia de Ahed se remonta al 2012, cuando tenía once años de edad. Durante una manifestación contra la ocupación sionista se enfrentó a un oficial israelí que dirigía una operación de castigo contra su pueblo. Alzando el puño contra él y, llorando de rabia e impotencia, le gritó a la cara “¡¡¡Soy más fuerte que cualquiera de tus soldados!!!”.

Debido a esa imagen (que dio la vuelta al mundo presentándola como una nueva David enfrentándose a Goliat) fue llamada por el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, quien la condecoró con el prestigioso Premio al Valor Handala (Handala Courage Award”.

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