En la corrida de toros del torero Roca Rey en Murcia saltó un joven animalista al ruedo mientras el diestro terminaba la primera faena. En la camiseta y la pancarta que portaba el joven se podía leer que «la violencia contra los animales, ¡no es cultura!» justo antes de ser detenido rápidamente por los agentes de la Policía Nacional.

Pero mientras intervenían los cuerpos policiales los toreros y operarios de la plaza decidieron tomarse la justicia por su mano. En un vídeo compartido por el usuario de Twitter Alfonso Martínez, se puede apreciar cómo arrastraron al hombre hasta las barreras y le propinan patadas y puñetazos jaleados por los gritos de los espectadores presentes en la Plaza.

El fin de la tauromaquia

Que la tauromaquia está sentenciada es un hecho que solo niegan quienes se tapan los ojos ante la realidad más evidente. La semana pasada, el usuario de Twitter @Pombeitor intentaba exponer este hecho de forma clara y concisa en un hilo, subrayando el porqué desparecerá, ya que encuentra que «el lobby taurino está últimamente un poco subidito».

«Dicen que queremos prohibirlos. No, no hace falta. Van a desaparecer porque no le gustan a casi nadie y tengo pruebas. Visto el ruido que hacen cualquiera pensaría que tienen mucho público, aunque sean los que por ideología lo defienden pero no. En 2018-2019 sólo ha ido a algún tipo de festejo taurino el 8% de la población. 3 millones de personas. Hay más gente que escribe (8,7%) que taurinos. La asistencia es ridícula comparada con opciones de ocio como los conciertos o museos pero además camufla la realidad porque incluye las novilladas y otros festejos populares. De hecho los eventos en plaza han descendido un 61% en 15 años (2007-2019)», comienza exponiendo.

Un ejemplo reciente han sido las corridas de toros en Bilbao, que constatan la decadencia de la tauromaquia en España, ya que no hay público, menos de la mitad de la plaza ocupada durante los cuatro días de la feria.

Los organizadores reconocen un completo fracaso que ha impactado incluso a los críticos de esta tradición, quienes ya califican de alarmante la situación en la que se encuentra el gremio.

«La entrada en Bilbao, por cuarta tarde consecutiva, es una absoluta ruina», pronunciaba un seguidor taurino en palabras recogidas por Público. En las redes sociales muchos usuarios han celebrado la ruina de la empresa de la BIVA por la escasa recaudación y los animalistas, por su parte, han agradecido a los bilbaínos su desinterés por eventos en los que se ejerce «el maltrato animal».

«La tauromaquia no interesa. Es una cruel antigualla que desprestigia a nuestro país y que se sostiene sólo gracias al dinero público», sostiene Hugo Martínez Abarca, diputado por Más Madrid.

Según los datos del Anuario de Estadísticas Culturales que edita el Ministerio de Cultura, el número de festejos taurinos organizados en España se redujo prácticamente a la mitad en la década previa a la pandemia, cuando pasaron de 2.684 a 1.425, con un descenso constante y prácticamente paralelo al que experimentaron de forma específica las corridas, que cayeron de 648 a 349 al año, un 46%.

Al autor del hilo le advirtieron sobre las capeas en pueblos, pero este prosiguió: «Me dicen que en algunas zonas las capeas en los pueblos son muy populares. Es cierto pero con matices. Para empezar esos eventos son gratuitos y accesibles a los ayuntamientos por las subvenciones a las ganaderías y a la propia fiesta. Ya hemos visto que pasa si hay que pagar».

«Luego hay otro dato importante. El rechazo, pese a lo que pueda parecer viendo multitudes en vaquillas, es cada vez mayor. Hasta en las encuestas de periódicos de derechas los datos son elocuentes. Son cada vez menos. He usado impropiamente encierros antes y en las estadísticas separan lo que son estos festejos populares (bous al carrera, vaquillas..) del resto. Los populares crecieron hasta 2017 (de 14.200 en 2011 a 17.900) empezando a disminuir en 2018 y 2019 (16.900). Ya se verá. Luego de la opinión sobre los toros sólo podemos tener clara la aptitud hacia ellos. La última vez que se preguntó en una estadística oficial fue en el 95, ganaba el apoyo con poca diferencia. En las que han hecho los medios los últimos años son minoría», sentencia.

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