La epidemia de las armas en EE.UU. se ha cobrado 29 víctimas en trece horas. Esta es la verdadera emergencia nacional que el presidente Donald Trumpno sólo tolera, sino que la incentiva con su retórica racista y de fomento del odio.

Rendido a la poderosa Asociación Nacional del Rifle (NRA), y en especial por su negativa a condenar el terrorismo interno blanco, Trump es calificado incluso por sus compañeros demócratas de racista y de supremacista.

Los ciudadanos se acostaron el sábado con el pesar de la tragedia de El Paso, enclave a una zancada de México, centro de la crisis fronteriza. Patrick Crusius, blanco de 21 años, fue en misión desde Dallas –recorrió 1.000 kilómetros– porque, según su manifiesto, debía combatir “la invasión hispana”. Dejó en la mayor área comercial de esa ciudad 20 muertos y 26 heridos. Crusius es un ferviente admirador de Trump, en especial cuando este ataca a los inmigrantes, como han comprobado los investigadores al revisar su Twitter.

El manifiesto

El manifiesto, titulado La verdad incómoda y que no vamos a reproducir en su totalidad porque es un documento que debería borrarse para siempre, comienza con una declaración de simpatía hacia el autor de los tiroteos en las mezquitas de Christchurch en los que 51 personas murieron en dos ataques consecutivos en marzo.

El sospechoso siguió el mismo modelo del autor de los ataques en Nueva Zelanda al dejar un documento con sus ideas y justificaciones. Asegura que el ataque fue una respuesta a lo que llama una «invasión hispana de Texas» y alega a una idea popular entre los supremacistas blancos: que personas extranjeras estaban desplazando a la «gente blanca» de «origen europeo«.

El documento, de cuatro folios y 2.300 palabras, no solo ataca a mexicanos e hispanos, también alega que los «judíos no ocuparán» el lugar de los «estadounidenses blancos«.

Ataca a los congresistas demócratas, pues según el atacante, tienen una estrategia para lograr una mayoría permanente para dar cabida a la creciente población hispana y culpa a los políticos de ambos partidos por la «podredumbre en Estados Unidos de adentro hacia afuera«, a la vez que se lamenta de que «la enorme población hispana en Texas» volvería al estado «un bastión demócrata«.

Repite en el texto el erróneo mantra de los supremacistas: que los inmigrantes les están quitando los empleos a los «nativos» y que liberarse de ellos puede hacer mejor la vida mejor en Estados Unidos. «Si podemos deshacernos de suficientes de ellos, entonces nuestra forma de vida puede ser más sustentable«, indica.

El ataque

En uno de los momentos más tensos del manifiesto, el atacante entra en detalles meticulosos sobre los pros y contras de las armas AK-47 y AR-15, sus municiones, el diseño de bala y la «penetración» que tendrían en los cuerpos de sus víctimas.

«Mis opiniones sobre automatización, inmigración y demás anteceden a Trump y su campaña para presidente«, indica, aunque, al igual que el presidente, ataca a los medios de comunicación por difundir «noticias falsas«: «Los medios de comunicación son famosos por las noticias falsas. Su reacción a este ataque probablemente lo confirmará«, escribió.

Por mucho que quiera evitar perjudicar a Trump, el ataque lleva el sello del presidente. La cuenta de Twitter del atacante contiene tuits que incluyen un hashtag «BuildTheWall» (construye el muro), una foto con pistolas que forman la palabra «Trump» y publicaciones de Paul Joseph Watson, un youtuber de extrema derecha que trabaja con Alex Jones en InfoWars.

El mandatario ha sido cuestionado por sus adversarios por inspirar este tipo de actos con sus discursos antiinmigrantes y está en el foco de atención dada la magnitud de sus palabras y lo poco constructivas que han sido. Este domingo, como muchos republicanos, atribuyó lo sucedido a supuestas enfermedades mentales de los atacantes.

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